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Este 17 de febrero marca un hito en el calendario institucional de la provincia. Se cumplen 20 años de la sanción de la Constitución de 2006, el documento jurídico que redefinió las reglas de juego políticas, económicas y sociales de Neuquén, adaptándolas a los desafíos del siglo XXI.

Un quiebre con el pasado: De 1957 a 2006

La Convención Constituyente, que sesionó intensamente entre diciembre de 2005 y febrero de 2006, tuvo la misión de reemplazar el texto fundacional de 1957. El resultado fue una carta magna que buscó sintonizar la normativa provincial con la reforma de la Constitución Nacional de 1994, pero con un fuerte sello de identidad local.

Los ejes centrales de la reforma

A diferencia del texto anterior, la reforma de 2006 introdujo conceptos que hoy son pilares del debate público:

·Soberanía sobre los Recursos Naturales: Se consolidó el rol estratégico de los hidrocarburos como propiedad de la provincia, estableciendo un marco de protección y administración clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la cuenca neuquina.

·Autonomía y Participación: Se fortalecieron las facultades de los municipios y se crearon mecanismos directos de participación ciudadana, buscando descentralizar el poder político.

·Transparencia y Control: La reforma incorporó nuevas exigencias para el control de los actos de gobierno y la rendición de cuentas, apuntando a un fortalecimiento de la calidad institucional.

·Ampliación de Derechos: Se integraron garantías sociales, ambientales y derechos de género que no estaban contemplados en la normativa de mediados del siglo XX.

Vigencia y desafíos actuales

Veinte años después, la Constitución de 2006 no es solo un documento histórico, sino una herramienta viva. En el contexto actual, sigue siendo el marco de referencia para las discusiones sobre federalismo interno, el impacto del desarrollo energético en el ambiente y la relación entre el Estado y las comunidades locales.