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El organismo encargado de la seguridad social en Argentina (ANSES) se encuentra en el ojo de la tormenta tras revelarse un esquema de contrataciones con sobreprecios estimados en miles de millones de pesos. La maniobra no solo involucra montos inflados, sino también una red de influencias que conecta a funcionarios actuales con figuras políticas históricas. La sobrefacturación sería de más de 2 mil millones de pesos.

El "Manual" de la sobrefacturación

El esquema detectado en las regiones del norte y el conurbano bonaerense operaría bajo tres modalidades principales:

Empresas que presentan ofertas iniciales astronómicas para luego "ajustarlas" solo cuando aparece un competidor real. Aun así, el Estado termina adjudicando contratos a las opciones más costosas, desplazando ofertas más económicas sin justificación técnica sólida.
La adjudicación de la limpieza de las oficinas de Anses de la región Norte, Noreste y Noroeste, recayó en la empresa La Mantovana, que según denuncian en la actividad, evadiría el pago de aportes a la seguridad social a través de procedimientos fraudulentos de crisis y enfrenta objeciones de la Sigen por su conformación societaria.


Se contrata una dotación de personal que, en la práctica, es hasta un 40% menor a la declarada. Un ejemplo crítico ocurre en delegaciones pequeñas donde el pliego exige horas de trabajo y operarios que superan físicamente el espacio disponible, permitiendo cobrar por tareas nunca realizadas.

La Mantovana ofertó 10.000 millones de pesos anuales, pero después bajó la oferta casi un 40% porque otra empresa llamada Ezca hizo una mejor propuesta. Es decir que, de no mediar otras ofertas, la contratación se habría realizado por el monto inicial con un sobreprecio de 4.000 millones de pesos.

Mientras el país atraviesa ajustes económicos, ciertos proveedores han logrado incrementos en el valor de la "hora de servicio" que duplican los índices inflacionarios oficiales.

Los Actores y el Trasfondo Político

El conflicto trasciende lo administrativo para entrar en el terreno de los acuerdos de poder:

Las firmas beneficiadas tienen conexiones directas con figuras del entorno de la Secretaría de Turismo y Deportes, extendiendo prácticas que se remontan a gestiones provinciales anteriores.

La estructura de estas empresas de limpieza habría sido utilizada no solo para el desvío de fondos, sino también como vehículo para "colar" militancia política en las delegaciones estatales bajo la apariencia de personal de mantenimiento.

La empresa Linser, en tanto, se quedó con el contrato para limpiar las delegaciones de Anses en el Conurbano. En la licitación, Linser ofreció 3.800 millones de pesos, más del doble que la empresa Distribon, que fue descalificada de manera irregular pese a cumplir con la totalidad del pliego. Linser finalmente rebajó la oferta un 45% y obtuvo el contrato por 2.100 millones. Es decir que la Anses pagó un precio de 570 millones más caro por el mismo trabajo que iba a hacer Distribon, indicó la PO.

Lo que parece un escándalo de corrupción también revela una fractura en el Gobierno. Sectores del ala económica buscarían desplazar a estos proveedores heredados para instalar empresas con mayor afinidad a la nueva conducción, transformando la "limpieza" en una disputa por el control de la caja de la Anses.

Consecuencias de la falta de auditoría

La Sigen ha puesto la lupa sobre estas contrataciones debido a irregularidades en la conformación de las sociedades y la evasión de aportes previsionales por parte de las adjudicatarias. El resultado es un Estado que paga más por un servicio de menor calidad, mientras los fondos destinados a los sectores más vulnerables terminan financiando estructuras políticas.

Fuente La Política On Line