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El gobierno de Donald Trump ha comenzado a diseñar una estrategia bélica de dos etapas frente a la negativa de Teherán de desmantelar su programa atómico. Según trascendió de deliberaciones internas, el plan contempla un ataque inicial de precisión en los próximos días, seguido de una ofensiva de mayor envergadura meses después si el régimen persa no cede a las exigencias de Washington.


Los dos escenarios de la ofensiva


La administración estadounidense baraja dos niveles de intervención militar dependiendo de la respuesta de Irán:

·Ataque selectivo inmediato: Diseñado para demostrar fuerza y presionar a Teherán antes de las negociaciones en Ginebra. Los objetivos potenciales incluyen el cuartel general de la Guardia Revolucionaria, centros de desarrollo de misiles balísticos e instalaciones nucleares.

·Asalto de gran escala: De fracasar la fase inicial, Trump ha planteado a sus asesores la posibilidad de un ataque masivo a finales de este año con el objetivo político de forzar la caída del ayatolá Alí Jamenei.

Diplomacia de último recurso en Ginebra

A pesar del despliegue militar que incluye dos grupos de portaaviones y decenas de aeronaves de combate en la región, la vía diplomática tendrá una oportunidad crucial este jueves en Ginebra.

Existe una propuesta de "salida" técnica impulsada por el director del OIEA, Rafael Grossi, que permitiría un compromiso intermedio: que Irán mantenga un programa de enriquecimiento de uranio sumamente acotado, exclusivamente para fines médicos y de investigación. No obstante, el éxito de este plan es incierto, dado que el enviado especial Steve Witkoff reiteró que la instrucción de Trump es lograr el "enriquecimiento cero", mientras que el canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó que su país no renunciará al derecho de producir combustible nuclear.

El debate en la Sala de Situación

En reuniones recientes, el gabinete de seguridad ha analizado la complejidad de la operación:

·Complejidad operativa: El general Dan Caine advirtió que Irán representa un desafío mucho mayor que Venezuela (tras la reciente captura de Nicolás Maduro), debido a que muchas instalaciones nucleares están enterradas a gran profundidad.

·Riesgos logísticos: Mandos militares expresaron preocupación por el impacto de una guerra prolongada en la operatividad de la Armada y el agotamiento de los sistemas de defensa Patriot.

·Incursiones descartadas: Por el momento, los planes de enviar fuerzas especiales a territorio iraní para destruir plantas subterráneas han sido archivados debido al alto riesgo y la duración que requeriría la misión.