En una jornada marcada por la división de estrategias en el arco sindical, diversas organizaciones gremiales y movimientos sociales se movilizaron hoy hacia el Congreso de la Nación. El objetivo es manifestar un rechazo contundente a la reforma laboral que se debate en el Senado, en un escenario donde la unidad de acción ha quedado seriamente agrietada.

El quiebre de estrategias: Calle vs. Tribunales

La jornada puso de manifiesto una distancia táctica insalvable entre los sectores más combativos y la conducción tradicional:

·Los "combativos" al Congreso: El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), integrado por gremios como la UOM, ATE, Aceiteros y las dos CTA, optó por la movilización directa.

Para estos sectores, la prioridad es presionar legislativamente para frenar la sanción de la ley.

·La CGT y la cautela legal: La mesa chica de la Confederación General del Trabajo decidió no convocar a un paro general. Su plan consiste en esperar a que la ley sea sancionada para luego impugnar su constitucionalidad ante la Justicia. El lunes realizarán una marcha simbólica a los tribunales de Plaza Lavalle.

Paro de ATE y servicios afectados

Como punta de lanza de la protesta, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) cumple un paro nacional de 24 horas. Esta medida de fuerza impacta en el funcionamiento de organismos públicos, garantizando únicamente guardias mínimas en hospitales y servicios de emergencia.

Rodolfo Aguiar, titular de ATE, lanzó duras críticas hacia la conducción de la CGT, calificando de "increíble" la decisión de confiar en el Poder Judicial en lugar de profundizar la lucha en las calles. "La historia nos va a juzgar por dónde estuvo cada uno en este tiempo", sentenció el dirigente.

El mapa de la protesta

La concentración principal se ubicó en el cruce de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, sumando el apoyo de agrupaciones de izquierda que iniciaron sus columnas desde temprano en el Obelisco. A este bloque se plegaron sectores de pequeñas y medianas empresas (pymes) y organizaciones sociales, conformando una "jornada nacional de lucha" con réplicas en distintas provincias.

Mientras la presión crece en las puertas del Palacio Legislativo, el oficialismo nacional se muestra confiado en reunir los votos necesarios para convertir en ley la reforma antes del cierre de la jornada.