El carisma disruptivo que catapultó a Javier Milei a la presidencia parece haber encontrado un techo de cristal. Según el último relevamiento nacional de la consultora TresPuntoZero, el "efecto novedad" que sostenía la mística libertaria muestra signos de agotamiento estructural: hoy, más del 57% de los argentinos admite que el estilo del mandatario ya no genera sorpresa y, por el contrario, comienza a resultar "aburrido" para la opinión pública.
El diagnóstico cuantitativo, realizado a mediados de marzo de 2026, revela un cambio drástico en la percepción de las formas oficiales.
Lo que en campaña era visto como una autenticidad necesaria, hoy es decodificado mayoritariamente como hostilidad; un contundente 68,1% de los encuestados califica al jefe de Estado como una persona "muy agresiva". Este giro sugiere que la performatividad del Ejecutivo, antes celebrada como una ruptura con la política tradicional, se ha transformado en un factor de cansancio social.
Los números reflejan un escenario de creciente polarización con ventaja para el descontento. La imagen negativa de la gestión escaló hasta rozar el 60%, mientras que casi la mitad de la población evalúa el rumbo del Gobierno bajo la categoría de "muy malo".
En la vereda opuesta, el oficialismo logra retener un núcleo duro de apoyo cercano al 37%, una cifra que parece blindada pero que, al mismo tiempo, marca la incapacidad del Gobierno para captar nuevos adherentes por fuera de su base electoral más rígida.
Este quiebre en la paciencia ciudadana coincide con un momento de alta exigencia económica, donde el sentimiento de esperanza que primó tras la asunción está siendo desplazado por el enojo. El informe de TresPuntoZero deja en claro que el "encanto" inicial se ha esfumado, obligando al Ejecutivo a enfrentarse a una realidad donde la gestualidad ya no alcanza para compensar el desgaste de la gestión diaria.
