La reapertura parcial del paso marítimo clave en Medio Oriente hundió las cotizaciones del Brent y el WTI casi un 10%. En Argentina, las petroleras analizan el nuevo escenario bajo la sombra de los acuerdos de congelamiento vigentes.
El mercado energético internacional vivió una jornada de fuerte volatilidad tras el anuncio de un cese al fuego temporal entre potencias en el Estrecho de Ormuz. La reactivación del flujo comercial de hidrocarburos provocó un efecto dominó que llevó al barril Brent a los u$s 89,43 y al WTI a los u$s 81,53, marcando un retroceso que el sector global no registraba desde el inicio de la escalada bélica.
El factor YPF y el "amortiguador" de precios
A pesar de la magnitud de la caída internacional, el traslado a los precios de la nafta y el gasoil en Argentina no sería inmediato. La estrategia de la petrolera estatal, que implementó un congelamiento de 45 días, ha actuado como un "buffer" frente a las subas previas cuando el crudo superaba los u$s 100.
Fuentes de la industria advierten que la actual baja del crudo difícilmente se traduzca en una reducción de precios por los siguientes motivos:
·Compensación de pérdidas: Durante el periodo de estabilidad de precios, las empresas absorbieron costos que ahora buscan equilibrar.
·Brecha de paridad: Existe todavía un desfasaje cercano al 15% respecto a los valores de exportación.
·Piso de reducción: Los analistas del sector estiman que, para ver una baja real en los surtidores locales, el barril debería perforar el piso de los u$s 60, un escenario poco probable dada la destrucción de infraestructura en Medio Oriente.
La incidencia impositiva y el rol del Estado
El panorama actual también está condicionado por la decisión del Ejecutivo de postergar la actualización del Impuesto a los Combustibles. Según estimaciones privadas, de haberse aplicado este gravamen en su totalidad, el valor de la nafta súper en plazas como CABA habría escalado hasta los $2.250.
Esta contención oficial, sumada al uso de herramientas financieras como el "hedge" (seguro de cobertura), ha permitido que los aumentos locales (23% promedio) se mantengan por debajo de la tendencia de mercados más desregulados como el de Estados Unidos.
Perspectivas geopolíticas e incertidumbre
Aunque el alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, sumado a la tregua diplomática entre Irán y EE. UU., ha traído alivio, la situación sigue siendo frágil. La comunidad energética internacional observa con cautela:
Infraestructura dañada: La recuperación de la producción no será inmediata.
Tensión remanente: Los objetivos estratégicos en la región siguen activos, lo que genera un soporte natural en los precios del barril.
Acciones en baja: Gigantes como Exxon Mobil y Chevron ya reflejan en sus cotizaciones la incertidumbre sobre la duración de esta apertura marítima.
Por el momento, el sector en Argentina se mantiene en una fase de "espera activa", monitoreando si esta tendencia bajista se consolida o si se trata de un respiro temporal en medio de una crisis regional que aún está lejos de resolverse de forma definitiva.
