El debate interno en las filas de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo de fricción tras conocerse los detalles de las publicaciones de la cuenta de X "Periodista Rufus", un usuario anónimo cuya autoría en los pasillos de Balcarce 50 le atribuyen al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. El malestar en el sector coordinado por el asesor Santiago Caputo escaló al comprobarse que dicho perfil anticipó con precisión quirúrgica designaciones ministeriales e información reservada del Gobierno.
El punto de mayor conflicto radica en una publicación fechada el 27 de febrero, donde la cuenta posteó las iniciales "JBM", anticipándose por siete días a la designación oficial de Juan Bautista Mahiques como titular de la cartera de Justicia. En aquel momento, el cargo era objeto de una fuerte puja interna: mientras Caputo impulsaba la postulación de Guillermo Montenegro, el bloque conformado por Martín y "Lule" Menem —con el respaldo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei— presionaba por el nombramiento definitivo de Mahiques.
Revelaciones de poder y el cruce en redes
La anticipación del tuit expuso la velocidad de manejo de información en el círculo de los Menem, dado que en esas mismas fechas el presidente Javier Milei evaluaba un esquema diferente. Según trascendidos, el propio jefe de Estado le había comunicado al cortesano Ricardo Lorenzetti que el área quedaría bajo la conducción de Montenegro, secundado por Santiago Viola. El desenlace de la nominación dejó en evidencia la centralidad de las decisiones de Karina Milei en la arquitectura del Gabinete nacional.
El escándalo digital derivó en un cruce público de declaraciones. La diputada Lilia Lemoine intervino para desacreditar la veracidad del mensaje, catalogándolo como apócrifo. Sin embargo, la línea dura de los creadores de contenido que responden a Caputo, referenciados en la figura de Daniel Parisini ("Gordo Dan"), replicó de inmediato aportando los registros de respaldo digital obtenidos de plataformas de archivo histórico web (Wayback Machine) para ratificar la existencia del posteo original. Tras la evidencia, la legisladora minimizó el entredicho y chicaneó a los estrategas digitales por la dedicación horaria destinada al seguimiento de archivos en la red.
Filtraciones telefónicas y chicanas institucionales
El malestar de Santiago Caputo no se limitó a las designaciones, sino que incluyó la difusión de comunicaciones de carácter estrictamente privado. En marzo, el perfil Rufus ironizó sobre la elaboración de un nuevo Código Penal bajo la órbita de Mahiques, desmereciendo las tareas previas desarrolladas por la Secretaría de Legal y Técnica, área comandada por María Ibarzábal y alineada con el asesor presidencial. "Acá preocupado por el terrible enojo de SLYT que laburó al pedo 6 meses", expresaba el polémico mensaje.
La réplica de Caputo no tardó en llegar desde sus perfiles personales, manifestando su asombro ante el nivel de infidencias internas. El estratega gubernamental reconoció que el detalle sobre el tiempo de trabajo de la secretaría técnica había sido parte de una conversación telefónica privada mantenida con un integrante del propio espacio, sugiriendo la existencia de canales de filtración de datos sensibles desde el corazón del andamiaje oficialista hacia los sectores aliados.
