Las Cámaras de empresas, Industria y Servicios de Añelo emitió un crítico documento respecto a la participación proporcional de las empresas locales, en los negocios de Vaca Muerta, una situación que también plantearon hace un tiempo atrás los transportistas de Cutral Co y Plaza Huincul. "Observamos que, pese a este crecimiento extraordinario y al aumento sustancial de la rentabilidad del sector, no se ha producido un incremento proporcional en la contratación de empresas locales. Por el contrario, muchas empresas neuquinas están perdiendo participación frente a firmas provenientes de otras provincias".
El escrito completo indica:
La provincia de Neuquén alcanzó una producción récord de más de 610 mil barriles diarios de petróleo, impulsados principalmente por el shale oil, con un crecimiento interanual superior al 32%. Hoy, más del 95% del crudo extraído en nuestra provincia proviene de Vaca Muerta y más del 69% de todo el petróleo producido en la Argentina sale de esta cuenca.
En materia gasífera, la producción supera los 101 millones de metros cúbicos diarios, con un crecimiento interanual superior al 14%, y donde el shale gas representa cerca del 91% del total producido. Neuquén aporta hoy más del 71% del gas de toda la República Argentina.
Y estos números no son solamente estadísticas productivas. Son indicadores concretos de competitividad global. Hoy, el break-even promedio del shale oil en Vaca Muerta se ubica entre los 35 y 45 dólares por barril, posicionando a nuestra cuenca como una de las más eficientes y resilientes del mundo. A esto se suma un contexto internacional donde el precio del crudo se ha incrementado producto de las crisis geopolíticas globales, elevando significativamente la rentabilidad de la producción. Lo mismo ocurre con el gas.
Mientras el costo promedio de extracción ronda entre 1,5 y 1,6 dólares por millón de BTU, los mercados regionales pagan valores cercanos a los 3,6 dólares, y ya se están desarrollando acuerdos estratégicos para exportar gas hacia Europa a precios considerablemente superiores. Además, avanzan proyectos fundamentales para el futuro energético argentino, como el oleoducto VMOS hacia Punta Colorada, liderado por YPF junto a socios estratégicos, y el gasoducto San Matías, que comenzará a construirse este año y permitirá ampliar significativamente la capacidad exportadora de nuestro país. Todos estos logros merecen ser reconocidos.
Celebramos el crecimiento de las operadoras. Celebramos las inversiones. Celebramos la incorporación de tecnología, el aumento de producción y la consolidación de Vaca Muerta como uno de los principales reservorios energéticos del planeta. Pero al mismo tiempo, debemos expresar con claridad una preocupación que atraviesa al entramado productivo regional.
La llegada de empresas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Chubut y otras regiones genera un escenario de competencia cada vez más complejo para el empresariado local. Entendemos y respetamos ese proceso. De hecho, queremos darles la bienvenida a todas aquellas empresas que llegan a Vaca Muerta buscando desarrollarse y apostar por esta región.
Muchas de ellas provienen de cuencas convencionales hoy maduras o en declive y encuentran aquí una nueva oportunidad de crecimiento. Pero también creemos que ese desarrollo debe darse de manera integrada y equilibrada. Las empresas locales no pueden quedar relegadas en el territorio donde nacieron, invirtieron y acompañaron el desarrollo de esta industria desde sus inicios. Por eso, consideramos fundamental que exista una verdadera articulación entre las empresas que llegan y el entramado empresario regional.
Necesitamos más asociación, más integración y más participación local en la cadena de valor. Porque las empresas neuquinas cuentan con capacidad técnica, experiencia, infraestructura y recursos humanos calificados para responder a gran parte de las demandas que requiere esta industria. También queremos transmitir un mensaje claro a las operadoras.
Entendemos perfectamente que la competitividad y la eficiencia forman parte central de sus decisiones. Pero también es importante comprender que el precio final de un producto o servicio está compuesto por múltiples variables: materias primas, consumibles, logística, estructura operativa y, especialmente, el costo de la mano de obra.
En nuestra región, el costo laboral está impactado por condiciones particulares como la Zona II, lo que naturalmente eleva nuestros costos respecto de otras provincias. Si además se derivan trabajos hacia jurisdicciones donde los costos laborales son menores y donde incluso existen subsidios o beneficios impositivos significativos —como ocurre en algunos casos con tarifas energéticas o cargas locales— la competencia se vuelve extremadamente desigual para las empresas neuquinas.
Y aun absorbiendo costos logísticos más elevados, esas empresas terminan compitiendo con ventajas estructurales difíciles de equilibrar. Por eso, creemos que este desafío también requiere del acompañamiento del Estado.
Solicitamos a las autoridades provinciales y municipales que impulsen herramientas concretas para fortalecer la competitividad de las empresas locales. Medidas como la reducción de tasas comerciales, incentivos fiscales, programas de financiamiento y esquemas de promoción para proveedores regionales pueden marcar una diferencia decisiva.
