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El encuentro gastronómico se dio en medio de fuertes versiones sobre el futuro de la Jefatura de Gabinete. La secretaria general de la Presidencia bajó un mensaje de alineamiento absoluto de cara al proyecto de reelección para 2027.

Las tensiones y los movimientos en la cúpula del Poder Ejecutivo Nacional sumaron un nuevo capítulo en el plano reservado. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezó una cena este lunes por la noche en un restaurante de sushi ubicado sobre la calle Olazábal, en el barrio porteño de Villa Urquiza, adonde concurrió acompañada por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. El cónclave sumó a la bancada de diputados oficiales y al titular de la Cámara Baja, Martín Menem.

Desde el entorno de La Libertad Avanza enmarcaron la cita como un espacio informal de camaradería destinado a estrechar lazos y aceitar los canales de diálogo entre la conducción ministerial y el bloque parlamentario. Sin embargo, el trasfondo político estuvo dominado por el complejo panorama que atraviesa Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete, cuya estabilidad en el cargo comenzó a ser objeto de intensas especulaciones dentro del espacio oficialista.

Versiones de recambio y el esquema sucesorio

La figura de Adorni quedó bajo la lupa en el transcurso de las últimas semanas tras conocerse que el funcionario —junto a su cónyuge, Bettina Angeletti— inició los trámites para adherirse al sistema de regularización impositiva de la denominada “Ley de Inocencia Fiscal”. En ese río revuelto, el nombre de Pettovello cobró inmediata fuerza entre las filas partidarias como una de las principales opciones de reemplazo, fundamentado en la estrecha relación de confianza y contención que mantiene con el presidente Javier Milei. Otra de las alternativas que resuena en los pasillos oficiales es la del canciller Pablo Quirno, un hombre del riñón de la hermana del mandatario.

Si bien la titular de Capital Humano insiste ante su entorno en que no busca mudarse de cartera, el marco normativo actual la coloca en primera línea. El Decreto 130/2026 estipula que ante una eventual vacancia o ausencia en la Jefatura de Gabinete, la responsabilidad del puesto recaerá de manera prioritaria sobre Pettovello, quedando el ministro de Defensa, Carlos Presti, como segunda opción en la línea de sucesión.

Durante el encuentro, la ministra también despejó las dudas de los legisladores sobre los recientes cambios en su estructura, aclarando que el desplazamiento de quien fuera su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, obedeció a la falta de comunicación interna respecto a una línea de financiamiento hipotecario del Banco Nación, descartando motivos de otra índole.

Disciplina interna y la mirada puesta en 2027

Más allá del debate sobre los nombres del gabinete, la cena funcionó como una plataforma para dictar pautas de ordenamiento político. Karina Milei fue tajante al exigir cohesión y unificar los esfuerzos de la estructura gubernamental con un único norte: asegurar la continuidad del proyecto político de Milei de cara al próximo turno presidencial.

Este recordatorio de encuadramiento no parece casual en momentos donde la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, empezó a marcar distancias en temas sensibles, tales como la exigencia de transparencia patrimonial inmediata hacia el actual Jefe de Gabinete o las divergencias en torno a las nominaciones judiciales de la magistrada María Verónica Michelli. Pese a estas fricciones en la superficie, diputados del ala bullrichista como Damián Arabia y Silvana Giudici compartieron la mesa sin rispideces, dejando en claro que el oficialismo busca priorizar la convivencia legislativa pero reduciendo al mínimo los márgenes para la disidencia interna.