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La interna oficialista sumó un nuevo capítulo de fricción tras las duras críticas de Patricia Bullrich hacia el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La jefa de la bancada en el Senado apuntó contra el funcionario luego de que este presentara su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción, advirtiendo que el episodio supera los límites de una simple equivocación.

"Esto es más que un error, esto es una omisión ética y nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado", sentenció la legisladora, delegando en los tribunales el esclarecimiento definitivo del asunto al añadir que "ahora será la Justicia la que tendrá que determinar".

Un historial de discrepancias con la Casa Rosada

Este cruce no constituye un hecho aislado, sino que consolida la distancia que la senadora viene tomando respecto de ciertas decisiones de Balcarce 50, con foco específico en la figura del ministro coordinador. Entre los antecedentes inmediatos de esta disputa se destacan:

·Presión previa: Semanas atrás, la parlamentaria ya había exigido públicamente que se apurara la entrega del informe de bienes del jefe de Gabinete.

·Diferenciación en el Congreso: El jueves pasado, Bullrich optó por la abstención durante el debate en la Cámara Alta para el pliego de designación de María Verónica Michelli, marcando otra distancia explícita de la línea gubernamental.

La postura del Poder Ejecutivo

A pesar del impacto de las declaraciones, en el entorno presidencial prefieren restar dramatismo al enfrentamiento y descartan una ruptura inminente. Desde el corazón de la mesa política gubernamental —que mantiene sus reuniones de coordinación habituales por las tardes— señalaron que la estrategia de la senadora responde a una dinámica de presión controlada, definiendo la situación bajo la premisa de que "tira pero no termina de romper".