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Los transportistas de la comarca petrolera continúan reclamando la aplicación del compre neuquino a la provincia y la aplicación de controles a los municipios. 

En Plaza Huincul, se hicieron controles y luego se abandonaron. El reclamo es porque nunca se aplicaron sanciones ni multas, fueron simples controles que no derivaron en acción administrativa alguna a pesar que existe una Ordenanza que regula la actividad y, sencillamente, fue incumplida dado que no todas las firmas tienen habilitación comercial para operar en la ciudad. 

Cutral Co fue más allá, realizó controles más, aplicó multas y secuestró unidades. La semana pasada hubo una reunión con gerentes de YPF donde se planteó la situación. Participó Ramón Rioseco pero no estuvo Claudio Larraza. El pedido quedó "rengo" y las empresas de Plaza Huincul, sin representación.

De todos modos, la oportunidad se aprovechó. El intendente cutralquense expuso la necesidad de que las merpesas locales sean tenidas en cuenta a la hora del llamado a licitación y se aplique la legislación vigente del "compre neuquino".

La situación de las empresas locales de transporte es terminal. No es de ahora. Desde 2.025 hay alrededor de 100 unidades "paradas". Petrogas se vio obligado a vender un colectivo a El Petróleo que había comprado para hacer transporte de personal para YPF. Lo hizo para recuperar el dinero invertido en un "pasa manos" comercial que evitó pérdidas tras frustrarse el contrato que quedó a cargo de una empresa de otra provincia.

Obviamente, las empresas extraprovinciales comienzan incorporando a todo el personal heredado de la local pero luego, cuando hay bajas, incorporan personal de otros lugares donde tienen base operativa. Ante una oportunidad laboral, para los trabajadores de la comarca petrolera, aunque puedan enviar el CV por mail, luego llegar a una entrevista de trabajo es un dilema que implica un viaje.

Además, como ocurre en Cutral Co - Plaza Huincul, cuando surge una vacante se incorpora a alguien de la ciudad o de la zona.

La caída de empresas, tiene efecto también sobre el municipio y, lógicamente, a largo plazo sobre la paz social. Por un lado, los desocupados van a reclamar ayuda y, por el otro, el aumento de la desocupación hace que haya sobre oferta de mano de obra desmejorando las condiciones laborales lo que, a su vez, repercute en el comercio local.