
La Casa Rosada enfrenta un fuerte desgaste interno tras las rectificaciones en las declaraciones juradas del funcionario. Mientras el mandatario rechaza apartarlo del cargo, el PRO toma distancia y la oposición prepara acciones en el Congreso.
Las inconsistencias patrimoniales detectadas en las declaraciones del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, desataron un escenario de profunda tensión en el corazón del Poder Ejecutivo nacional. A pesar de que el presidente Javier Milei optó por blindar públicamente a su colaborador de máxima confianza, en el seno de la fuerza libertaria ya no ocultan la preocupación por el impacto político que viene generando el caso.
De acuerdo con fuentes gubernamentales, las advertencias sobre el daño que provoca la permanencia de Adorni llegaron de forma directa al despacho presidencial. Sin embargo, la directiva de Milei ha sido tajante ante sus allegados: no avalará el desplazamiento del funcionario ni cederá ante los cuestionamientos de los sectores políticos y de la prensa.
Desvío de la agenda y cortocircuitos con los aliados
La principal alarma en Balcarce 50 radica en que el escándalo terminó por eclipsar las banderas que el oficialismo busca capitalizar de cara a la opinión pública, tales como la desaceleración inflacionaria y la mejora de los índices financieros del país.
A este panorama se suma el cambio de postura del PRO. La fuerza liderada por Mauricio Macri intensificó sus críticas, alertando que la falta de respuestas contundentes ante las irregularidades erosiona de manera directa la transparencia y la confianza en la gestión que apoyan desde el Congreso.
Criptomonedas, divisas y el frente parlamentario
El conflicto se originó luego de que saliera a la luz que el jefe de Gabinete omitió registrar importantes activos en sus declaraciones iniciales, obligándolo a realizar presentaciones rectificativas ante las autoridades correspondientes. Entre los bienes añadidos a último momento figuran ahorros en moneda extranjera y transacciones comerciales con criptoactivos efectuadas en periodos anteriores, justificaciones que resultaron insuficientes para la primera línea de la coalición gobernante.
Frente a esta situación, el arco opositor en la Cámara de Diputados ya delinea una estrategia conjunta que incluye pedidos formales de explicaciones y la posibilidad de activar una censura política contra el funcionario, en paralelo al avance de las causas judiciales que evalúan la evolución de sus bienes. Por el momento, el sustento presidencial le permite a Adorni mantenerse en su puesto, aunque en el oficialismo observan con incertidumbre la viabilidad de sostener el conflicto a mediano plazo.
