
La iniciativa del Poder Ejecutivo para suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) trasciende la mera estrategia política de restarle herramientas de cohesión a la oposición. Fuentes parlamentarias aseguran que la medida constituye una pieza clave de defensa financiera: en el Gobierno temen que un eventual triunfo opositor en las primarias desate una crisis de confianza similar a la que sufrió la gestión de Mauricio Macri tras los comicios de agosto de 2019.
En los despachos oficiales pesa con fuerza el recuerdo de aquella jornada electoral de 2019, cuando la amplia diferencia obtenida por la fórmula del Frente de Todos frente al oficialismo de Cambiemos desencadenó una devaluación inmediata del 25%, el desplome de activos locales y la consecuente necesidad de reestructurar vencimientos y reestablecer restricciones cambiarias. Evitar una réplica de ese escenario sobre el actual esquema monetario es hoy una prioridad para los estrategas de Balcarce 50.
El peso de las encuestas y el escenario electoral
La inquietud del oficialismo encuentra sustento en recientes sondeos de opinión que reflejan un desgaste en las variables de aprobación de la gestión de Javier Milei. Diversos estudios privados, entre ellos mediciones de la consultora Casa Tres y el indicador Latam Pulse de Atlas Intel, exponen un descontento social en materia económica que ronda el 62%. En paralelo, la imagen negativa del Presidente se sitúa por encima del 53%, mientras que la aprobación dura de su gestión y la intención de voto consolidada para el espacio oficialista se ubica en torno al 33%.
Este porcentaje enciende las alarmas en el Ejecutivo frente a un peronismo que retiene un piso histórico cercano al 35% y que hoy proyecta al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, como su principal figura de referencia. Asimismo, un estudio del Observatorio de Psicología Aplicada de la UBA publicado recientemente plantea que, en un eventual escenario de segunda vuelta, el mandatario provincial aventajaría al actual presidente por una diferencia cercana a los nueve puntos.
Ante este panorama, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, asumió la tarea de negociar la reforma electoral con los mandatarios provinciales aliados y el bloque de diputados del PRO. El espacio que lidera Cristian Ritondo cuenta con las voluntades clave para definir si la eliminación o suspensión del sistema de primarias logra el aval necesario en el Congreso.
La advertencia de los mercados sobre la gobernabilidad
El debate sobre la competitividad electoral del oficialismo y su impacto financiero también fue objeto de análisis por parte de la banca internacional. Un informe de simulación de estrés financiero elaborado por el banco JP Morgan advirtió que el éxito del programa de financiamiento oficial está directamente atado a la fortaleza política que demuestre el Gobierno durante el proceso electoral.
De acuerdo con las proyecciones de la entidad crediticia, en un escenario donde el oficialismo mantenga un liderazgo electoral nítido, el Tesoro contaría con las condiciones para captar divisas a través de títulos públicos, financiamiento de organismos multilaterales y privatizaciones. Sin embargo, si la contienda electoral se vuelve sumamente reñida, las vías de financiamiento externo voluntario podrían reducirse sensiblemente, elevando las necesidades de financiamiento interno y presionando sobre el superávit fiscal.
El análisis subraya que, aunque los compromisos para el corto plazo lucen manejables, la proximidad del año electoral exigirá un robustecimiento de las reservas internacionales y la diversificación de las fuentes de asistencia financiera para mitigar posibles episodios de volatilidad en los mercados.
