
Luego de su paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente Javier Milei brindó una extensa entrevista televisiva en la que dejó definiciones de alto voltaje político.
El mandatario aseguró que la residencia presidencial fue convertida en una "base militar" debido a la presencia de amenazas internacionales, al tiempo que defendió la gestión de los gastos en alimentos tras la reciente eyección de una funcionaria clave del círculo de Karina Milei.
Además, negó rotundamente que la economía se encuentre en recesión y cuestionó con dureza los indicadores oficiales del Indec y los análisis de los economistas. Consultado sobre las extremas medidas de seguridad que rodean su residencia habitual, el jefe de Estado justificó el despliegue actual al señalar que "la Quinta de Olivos es una base militar y recibe un tratamiento de una base militar".
Argumentando la existencia de peligros externos, Milei lanzó: "Tengo algunos enemigos pesados en el mundo. Acá en Argentina también, pero los de acá son de vigesimoquinto orden". En la misma línea, el mandatario deslizó una cifra llamativa al asegurar que su administración ya deportó a unos "30 mil terroristas" en los últimos dos años —diez mil el año pasado y veinte mil en el actual— bajo la premisa de que se trataría de infiltrados extranjeros enviados para "dinamitar el modelo argentino".
Justificación por el gasto en carne y salida de funcionarias
Las declaraciones presidenciales se producen tras el escándalo político que derivó en la salida de Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General y mano derecha de Karina Milei, luego de que salieran a la luz millonarias compras de carne y partidas abultadas para jardinería en la residencia oficial.
Al respecto, el mandatario intentó restar gravedad al asunto: "La denuncia por desvío de alimentos es muy interesante. En la Quinta de Olivos comen 300 personas por día, por eso compramos tanta carne". Según detalló, esa cifra representa apenas la mitad del personal que albergaba la estructura durante gestiones anteriores, y desestimó las críticas al calificar a los denunciantes de "serialistas".
Negación de la recesión y críticas al Indec
En el plano estrictamente macroeconómico, Milei rechazó de plano las mediciones que advierten sobre un enfriamiento de la actividad y descalificó las lecturas de los especialistas. "No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas", sentenció, sugiriendo que muchos celebran datos adversos motivados por "el odio que le tienen a este gobierno".
Cuestionando la serie estadística del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y la medición de trimestres consecutivos a la baja, el Presidente argumentó que los indicadores desestacionalizados "miden mal" ante procesos de profundos cambios estructurales en el país.
Finalmente, al analizar el salto de la inflación mayorista, intentó minimizar el impacto al proponer depurar variables: "Cuando limpias el efecto del precio de los combustibles y de los alimentos limpias 1.4 y te queda 0.6", concluyó.
