Puede ser una imagen de texto

La administración nacional aceptó limitar el alcance punitivo de la iniciativa sobre Defensa de la Soberanía para no perjudicar a inversores estadounidenses. El funcionario norteamericano, Christopher Landau, valoró la sintonía geopolítica con la Argentina, aunque remarcó la defensa de los intereses comerciales de su país.

En el marco de una agenda de alta intensidad diplomática, el presidente Javier Milei mantuvo este viernes un encuentro formal de más de una hora en la Casa Rosada con el vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau. La cita tuvo lugar luego de que la Casa Rosada concediera modificaciones en la iniciativa parlamentaria sobre Defensa de la Soberanía Nacional, respondiendo a reparos elevados por Washington sobre el régimen de sanciones a petroleras en las Islas Malvinas.

Las objeciones de la Casa Blanca apuntaban a la versión original de la norma, la cual contemplaba castigos extensivos no solo a las empresas operadoras en el archipiélago, sino también a accionistas, filiales y proveedores indirectos. Para destrabar las negociaciones, el oficialismo se comprometió a limitar en la Cámara de Diputados las penalizaciones únicamente a los inversores y operadores directos, dejando fuera del alcance punitivo a los fondos de inversión indirectos.

Al hacer referencia al seguimiento del debate legislativo en el país, Landau justificó la postura de Washington: “Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo”.

Por su parte, el representante estadounidense —acompañado por el canciller Pablo Quirno y el embajador Peter Lamelas— ponderó el vínculo estratégico entre ambos gobiernos, asegurando que “no hay otro país en todo el mundo con el que Estados Unidos esté tan alineado”.
Financiamiento para seguridad y contrapunto por el Comité de la ONU

Durante las conversaciones se ratificaron además diversos paquetes de asistencia financiera destinados a la región. Entre los montos acordados figuran 13 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico, recursos para el Pacto para la Protección de la Infancia y una partida no reembolsable de 15 millones de dólares para la puesta en marcha de un centro operativo de ciberseguridad.

En otro tramo de las declaraciones, al ser consultado por las políticas de visado y la cancelación de permisos a determinados actores políticos o judiciales, el diplomático apeló a su impronta habitual: “Por algo me llaman el quitavisas”, sentenció, agregando que “no queremos invitar como huéspedes a nuestro país a personas que amenazan la seguridad de nuestro país”.

Asimismo, la representación norteamericana respaldó la propuesta de disolver el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, foro clave donde la diplomacia argentina sostiene de manera histórica sus derechos soberanos sobre el Atlántico Sur. Landau intentó desligar la iniciativa del diferendo austral al señalar que “el comité, a través de los años, ha tomado posiciones bastante radicales en ciertos temas contra Estados Unidos, el caso de Puerto Rico y otros temas”.

Frente a este planteo, las autoridades del Palacio San Martín ratificaron que la reafirmación de los derechos sobre los archipiélagos constituye un pilar irrenunciable e inmodificable del Estado argentino, independientemente de las reformas organizativas que se debatan en el seno de la ONU.