Por Mariano Mansilla
Hola Hugo, te propongo hablar con la verdad y los papeles sobre la mesa, sin chicanas, sin falsos moralismos. En mi caso, me tomé el trabajo de leerte con profundidad y respeto. Esta es mi devolución sobre cada uno de tus puntos:
1. Decir que "los Márquez no tienen colegio" es tomar a los neuquinos por tontos. En los hechos, aunque regida por leyes públicas que no siempre cumple, es una escuela privada manejada por la familia: durante años han ocupado y ocupan los cargos jerárquicos de dirección tanto en el establecimiento educativo como en la Mutual. El manejo familiar es evidente.
2. Sobre tu fallida mención a "la religión de Mansilla", no sé a qué te referís. Mi familia materna, proveniente de Polonia y Rusia, llegó a esta ciudad hace más de cien años a ganarse la vida honradamente, instalando sus tiendas en la calle Sarmiento —como la histórica tienda La Capital de mi abuelo Salomón—. Eran judíos en su mayoría pero jamás recibieron aportes estatales; siempre vivieron de su trabajo. Yo no profeso ninguna religión: he caminado codo a codo en la defensa de los derechos humanos junto al obispo Jaime De Nevares y también con el pastor Klink de tu propia iglesia, pero defendiendo otros valores muy distintos a los tuyos. No tengo recuerdos de haberte visto caminando con Don Lorenzo en esos tiempos, en defensa de la Democracia ¿Tendrás alguna foto para mostrarme?
3. Qué fácil es desmentirte: afirmás que la institución AMÉN no recibe aportes, pero inmediatamente reconocés que se les transfieren fondos públicos todos los meses para el pago total de los sueldos docentes y aportes previsionales. No es "a algunos docentes", es el sostenimiento salarial financiado por el Estado. No le mientas más a la gente, los registros y las transferencias están ahí para quien quiera verlos.
4. Construiste un templo que es una verdadera obscenidad para estos tiempos. Siempre recuerdo a Klink y a Don Jaime, que se alejaron del lujo y priorizaron atender las demandas de los que sufren. Cualquiera de los dos sentiría vergüenza al ver esa ostentación desmedida y contrastarla con cualquiera de las esquinas de los semáforos que están frente al super templo de 8mil metros cuadrados, donde se agrupan los que piden ayuda y comida.
5. Nadie discute el derecho de caminar por la calle, pero hablemos de trayectoria. Yo camino y milito las calles de Neuquén desde mi adolescencia. En mis 30 años como abogado he defendido a gran parte de la población; solo el año pasado, cinco mil personas confiaron su representación legal en nuestro estudio. Caminamos por la ciudad con la frente bien alta, rindiendo cuentas de nuestro trabajo, sin vivir de subsidios estatales encubiertos ni arrastrar causas por estafas.
Te pido un poco menos de dramatismo mesiánico y un poco más transparencia con los recursos de todos los neuquinos.
