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Un análisis neurocientífico revela que la temperatura ambiente y la hidratación son factores determinantes para la salud mental. Contrario a los prejuicios sobre la edad, el estrés térmico afecta la capacidad de decisión tanto en jóvenes como en adultos mayores al agotar áreas críticas del lóbulo frontal.

El funcionamiento del cerebro no depende estrictamente del calendario, sino de un equilibrio biológico que factores como el calor y la humedad pueden romper. Según el neurólogo Hugo Valderrama, es un error considerar el deterioro mental como una consecuencia inevitable del envejecimiento; un individuo de 100 años puede conservar sus capacidades ejecutivas intactas si su cerebro está sano.

El lóbulo frontal: el primer afectado por la deshidratación
Cuando las temperaturas y la humedad escalan, el cuerpo activa mecanismos de autorregulación. Si estos fallan debido a la imposibilidad de evaporar el sudor, el cerebro entra en un estado de estrés fisiológico.

·Impacto neuroquímico: El estrés térmico dispara niveles de cortisol y adrenalina.

·Agotamiento ejecutivo: El lóbulo frontal es la zona que más sufre ante la falta de agua. Allí residen funciones críticas como el control de los impulsos, la regulación de la conducta y la capacidad de concentración.

·Alteración conductual: Este agotamiento biológico se traduce en irritabilidad, menor autocontrol y dificultades para razonar con claridad.

El golpe de calor como emergencia neurológica

El especialista advierte que superar los 38°C de temperatura corporal interna ya implica un riesgo, pero al alcanzar los 40°C el cuadro se vuelve crítico.

·Sintomatología grave: El paciente puede presentar estupor, pérdida de conciencia o coma.

·Secuelas: De no mediar tratamiento urgente, los daños en el tejido cerebral pueden ser permanentes o incluso fatales.

Mitos del ejercicio y la sed

Valderrama identifica dos errores comunes que ponen en peligro la salud cerebral durante el verano:

1.Ejercicio para "adelgazar" con calor: Realizar actividad física bajo el sol intenso no elimina grasa, sino líquido. La pérdida de peso en la balanza es ficticia y aumenta el riesgo de un colapso.

2.Esperar a tener sed: La sed no es un mecanismo de aviso preventivo, sino una señal de que el cuerpo ya ha perdido el líquido necesario. La recomendación es la hidratación constante —antes, durante y después de cualquier actividad— para proteger las funciones cognitivas.

Experiencia vs. Salud Mental

Finalmente, el experto destaca que, si bien la experiencia es un valor que se adquiere con los errores cometidos en la acción, la edad no garantiza por sí misma la sabiduría.

Por otro lado, resalta que patologías como la ansiedad o el burnout, frecuentes en jóvenes, pueden afectar la toma de decisiones tanto o más que los síndromes demenciales que aparecen en la vejez.