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La crisis social y política en Irán ha alcanzado un punto crítico. Mientras organizaciones internacionales de derechos humanos alertan sobre una represión sangrienta que habría dejado centenares de víctimas fatales, el gobierno de Teherán ha respondido con una advertencia bélica directa hacia Washington, elevando el riesgo de un conflicto internacional en medio del apagón informativo que sufre la nación persa.

Denuncias de una represión generacional

Diversas ONG, entre ellas Iran Human Rights (IHRNGO), han calificado el accionar de las fuerzas de seguridad como una "masacre". Los reportes, basados en testimonios de familiares que lograron acceder a las morgues estatales, describen un escenario desolador:

·Perfil de las víctimas: La mayoría de los fallecidos son jóvenes de entre 18 y 22 años.

·Modus operandi: Se denuncia que muchos de los decesos fueron causados por disparos a corta distancia durante las manifestaciones.

·Cifras en ascenso: Aunque el bloqueo de internet dificulta el recuento, la agencia HRANA ya confirma al menos 116 muertes y más de 2.600 detenciones, situando el pico de violencia el pasado jueves 8 de enero.

La versión oficial y las bajas estatales

Desde la otra vereda, el régimen iraní —a través de la agencia oficial Tasnim— ha intentado justificar la dureza de su respuesta alegando una lucha contra el "terrorismo". Las autoridades informaron la muerte de ocho efectivos de seguridad y la captura de unos 200 presuntos cabecillas de revueltas. Según el gobierno, se han incautado arsenales que incluyen granadas y explosivos caseros en refugios utilizados por los manifestantes, a quienes califican de "alborotadores".

Tambores de guerra entre Teherán y Washington

El conflicto ha trascendido las fronteras iraníes tras las declaraciones de apoyo de Donald Trump a las protestas. Ante la posibilidad de una intervención extranjera, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, lanzó una advertencia contundente: cualquier ofensiva estadounidense será respondida con ataques a bases militares y activos navales en la región.

El tono belicista se incrementó luego de que trascendiera que el Pentágono estaría evaluando opciones militares frente a la violencia interna en Irán. Teherán también señaló que los "territorios ocupados" (referencia habitual a Israel) estarían en la mira de sus misiles si Washington decide dar un paso hacia la confrontación directa.