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El cierre del año dejó un panorama complejo para la economía de los hogares argentinos. Según el último relevamiento del INDEC, las canastas que definen los umbrales de pobreza e indigencia experimentaron un incremento del 4,1% en diciembre, una cifra que supera con creces el índice inflacionario general del mes.

Nuevos techos para la supervivencia familiar

Este aceleramiento en los precios de los productos de primera necesidad obligó a una actualización drástica de los ingresos requeridos para no caer en la marginalidad. Para una familia compuesta por dos adultos y dos niños, el límite de la indigencia —que contempla únicamente los requerimientos calóricos mínimos— se fijó en $589.510.

Por su parte, la Canasta Básica Total, que suma servicios y bienes no alimentarios para determinar la línea de pobreza, trepó hasta los $1.308.713. Este salto representa un aumento de más de 50 mil pesos respecto a lo que la misma familia necesitaba apenas un mes atrás, en noviembre.

La clase media y el factor alquiler

La situación no es menos exigente para quienes aspiran a mantener un estándar de vida de clase media. El informe revela que un hogar tipo necesitó percibir más de $2.128.000 mensuales para ser considerado dentro de este estrato, siempre y cuando sea propietario de su vivienda.

Sin embargo, la realidad se vuelve mucho más cruda al integrar el mercado inmobiliario: si se suma el costo de un alquiler promedio, el presupuesto familiar indispensable para no descender en la escala social se eleva por encima de los $3.200.000 por mes.

Un balance anual marcado por el costo de los alimentos

A lo largo de 2025, el rubro de alimentos y bebidas se consolidó como el principal motor de la suba de precios, acumulando un alza anual del 31%. Este incremento fue impulsado principalmente por rubros sensibles como las carnes, sus derivados y las frutas de estación.

Incluso en regiones con dinámicas propias, como la Ciudad de Buenos Aires, los indicadores reflejaron esta tendencia: allí, la canasta de pobreza subió un 3,3% en el último mes, ratificando que el costo de los bienes esenciales se ha vuelto notablemente inflexible a la baja, incluso cuando otros sectores de la economía muestran señales de desaceleración.