Una investigación conjunta entre científicos del Conicet Córdoba (Ciquibic) y la Universidad Grenoble Alpes (Francia) ha revelado un hallazgo clave publicado en la prestigiosa revista Nature (npj Parkinson’s Disease). El estudio identifica, por primera vez, cómo la L-Dopa —el fármaco estándar de oro para el Parkinson— altera la estructura interna de las neuronas, provocando complicaciones a largo plazo.
El problema: "Rieles" neuronales bloqueados
La L-Dopa es esencial porque el cerebro la convierte en dopamina para recuperar el control motor. Sin embargo, el equipo liderado por Gastón Bisig y Agustina Zorginotti descubrió un proceso inesperado:
1.Incorporación anómala: La droga se integra en los microtúbulos, que funcionan como el "esqueleto" y los rieles de transporte dentro de las neuronas.
2.Rigidez estructural: Al unirse a estos rieles, los vuelve menos dinámicos, impidiendo que lleguen a las espinas dendríticas (las "antenas" receptoras de las señales neuronales).
3.Desconexión sináptica: Como resultado, las neuronas pierden estas antenas y se debilita la comunicación entre ellas (sinapsis).
Esta inestabilidad estructural explicaría las disquinesias (movimientos involuntarios) y el deterioro cognitivo o emocional que muchos pacientes desarrollan tras años de medicación.
Evidencia en el laboratorio: Microscopía y fluorescencia
Para confirmar esta hipótesis, los investigadores utilizaron técnicas de vanguardia:
·Cultivos neuronales y fluorescencia: Observaron en tiempo real cómo los microtúbulos tratados con L-Dopa perdían su capacidad de crecer y moverse.
·Ingeniería genética: Utilizaron neuronas modificadas que carecen de las enzimas que fijan la L-Dopa a los microtúbulos, demostrando que, sin esa unión, los efectos negativos desaparecían.
·Bioquímica de persistencia: Comprobaron que una vez que la droga se integra en la estructura, las enzimas naturales del cuerpo no pueden removerla, lo que explica por qué los daños persisten en el tiempo.
Hacia una terapia integral: El futuro del tratamiento
Aunque la L-Dopa sigue siendo indispensable, este descubrimiento cambia el enfoque de la medicina moderna:
·Protección estructural: Se abre la posibilidad de crear fármacos complementarios que protejan los microtúbulos.
·Mantenimiento de la plasticidad: El objetivo futuro es diseñar tratamientos que preserven la salud física de las conexiones neuronales mientras se repone la dopamina.
"Nuestros resultados invitan a pensar la terapia del Parkinson de manera integral: no solo importa la química del neurotransmisor, sino también la salud estructural de las conexiones", destacó Zorginotti.
Cooperación trasatlántica
El éxito del proyecto radicó en la sinergia entre el laboratorio cordobés, experto en estudios in vitro, y el equipo francés —dirigido por la científica argentina Leticia Peris—, especializado en dinámica celular y modelos animales complejos. Este intercambio permitió validar los hallazgos desde múltiples ángulos científicos.
