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Tras más de dos décadas de investigación, un equipo del Conicet presentó oficialmente al mundo a una nueva especie de titanosaurio descubierta en el norte de la provincia. Este coloso, que habitó la Patagonia hace 83 millones de años, no solo aporta datos clave sobre la prehistoria, sino que porta un nombre cargado de simbolismo: un tributo a los pueblos originarios y al mayor referente de la ciencia nacional.

Un titán en "La Invernada"

El nombre Yeneen proviene de la lengua tehuelche (Aónikenk) y hace referencia a un espíritu vinculado al invierno. La elección no es casual: los restos fueron hallados en el paraje La Invernada, cerca de Rincón de los Sauces. Por su parte, el epíteto houssayi rinde homenaje a Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina y creador del Conicet.

Radiografía del ejemplar

Pese a su imponente porte, este dinosaurio presentaba proporciones singulares:

·Dimensiones: Medía entre 10 y 12 metros de longitud.

·Masa corporal: Su peso se estima entre las 8 y 10 toneladas.

·Rasgos anatómicos: Era un saurópodo cuadrúpedo de cuello y cola larga, con una cabeza notablemente pequeña en comparación con su cuerpo.

"Lo más valioso de este ejemplar es la preservación de su esqueleto axial. Tenemos todas las vértebras dorsales, el sacro y la primera caudal, lo que nos permite compararlo con precisión con otros titanosaurios", explicó Leonardo Filippi, investigador del Museo Argentino Urquiza (MAU).

Un hallazgo que llevó 20 años

La historia del Yeneen comenzó en 2003, cuando un oficial de Gendarmería Nacional divisó fósiles en la zona del Cerro Overo. Sin embargo, el rescate científico fue un proceso de largo aliento:

1. 2003: Denuncia del hallazgo en Chos Malal.

2. 2013 - 2014: Se realizaron dos intensas campañas de excavación con especialistas y voluntarios.

3. Actualidad: Tras años de limpieza y estudio en laboratorio, los restos ya forman parte del patrimonio del Museo Municipal "Argentino Urquiza" en Rincón de los Sauces.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

La aparición de esta tercera especie en la misma zona refuerza una hipótesis fascinante para los paleontólogos: durante el Cretácico Superior, los titanosaurios lograron una diversidad asombrosa. Esto sugiere que convivían desarrollando diferentes estrategias de alimentación para no competir entre sí, o bien, que el sitio registra un momento de reemplazo donde unas especies desaparecían para dar lugar a otras.