Catalina Galcerán, la niña que fue atropellada por un patrullero en Plottier el pasado noviembre, superó este martes una de las instancias más críticas de su tratamiento. Tras ser trasladada a Buenos Aires, fue sometida a una operación de altísima complejidad en la sede de Belgrano del centro de salud Fleni, con resultados que traen alivio a su familia y a la comunidad.
Una intervención decisiva
La cirugía, que se extendió por cinco horas, tuvo como objetivo principal la fijación de las vértebras cervicales. Mediante la colocación de una prótesis, los especialistas lograron estabilizar su cráneo para proteger la médula espinal y evitar daños neurológicos mayores.
Su padre, Esteban, describió el procedimiento como un momento de extrema tensión: "La incertidumbre y el miedo estuvieron muy presentes. Fue una operación de mucho riesgo, pero quedó todo como los médicos esperaban".
Un caso que asombra a los especialistas
Esta es la cuarta cirugía que atraviesa la niña desde el siniestro vial. Según relataron sus familiares, incluso los médicos del prestigioso centro de salud expresaron su asombro ante la fortaleza de Catalina:
·Resistencia física: Los profesionales señalaron que, debido a la gravedad de las lesiones cervicales iniciales, son muy pocos los pacientes que logran llegar a esta etapa de recuperación.
·Pronóstico superado: "La realidad es que no se explican por qué Catalina está viva", confesó su padre, subrayando la milagrosa evolución de la pequeña.
Lo que sigue: Rehabilitación en Escobar
Con la estabilidad física garantizada tras la operación, el tratamiento de Catalina entrará ahora en una fase de rehabilitación neurológica intensiva.
Una vez que reciba el alta en la sede de Belgrano, será trasladada al centro especializado de Fleni en Escobar, provincia de Buenos Aires. Allí, un equipo multidisciplinario trabajará en el "siguiente capítulo" de su recuperación, enfocado en recuperar funciones y mejorar su calidad de vida.
