Imagen
La Justicia penal tomó intervención tras una denuncia que alerta sobre la presencia de restos animales no permitidos en chacinados. El local, ubicado en el barrio Ceferino, de Salta, operaba sin habilitación y bajo precarias condiciones de higiene.

Un operativo conjunto entre el Ministerio Público Fiscal, organismos provinciales y la Municipalidad de Salta culminó con el allanamiento de un local de embutidos en la calle Rodrigo Pereyra al 1800. La investigación, encabezada por el fiscal Federico Jovanovics, surge a raíz de una grave sospecha: la utilización de carne de felinos para la elaboración de productos destinados al consumo humano.

Origen de la denuncia y hallazgos

La causa se inició a finales de diciembre, cuando una clienta reportó el hallazgo de restos anatómicos extraños dentro de una morcilla adquirida en el establecimiento. Tras consultas con profesionales veterinarios que avalaron la sospecha, la fiscalía ordenó un procedimiento de urgencia.

Durante la inspección técnica realizada el pasado 9 de enero, especialistas en Bromatología detectaron un escenario crítico para la salud pública:

·Falta de cadena de frío: Gran cantidad de mercadería se encontraba a temperatura ambiente.

·Insalubridad: Productos en evidente estado de descomposición y falta de higiene en los procesos de elaboración.

·Clandestinidad: El comercio, que funcionaba hace seis años, carecía de licencias comerciales y de permisos para la manipulación de alimentos.
Imputación y decomiso

La propietaria del inmueble, una mujer de 52 años, fue imputada provisionalmente bajo el artículo 201 del Código Penal, el cual penaliza la comercialización y almacenamiento de sustancias alimenticias que representen un riesgo sanitario.

Como parte de las diligencias, se enviaron al laboratorio doce muestras de distintos productos (incluyendo queso de cerdo y butifarras) para confirmar fehacientemente su composición química y biológica. Mientras tanto, se procedió al decomiso total de la mercadería para evitar su circulación, basándose en el Código Alimentario Argentino.

Impacto en la comunidad

El hecho ha generado una fuerte repercusión en la zona sur de la capital salteña, donde los productos se comercializaban a precios que oscilaban entre los $5.500 y $6.500 por kilo. Las autoridades instan a la población a verificar siempre los sellos de inspección sanitaria en productos cárnicos procesados para evitar riesgos de intoxicaciones o enfermedades zoonóticas.