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En noviembre de 2022, un correo electrónico parecía marcar el inicio de un retiro espiritual para Sergio Gabriel Vaca. Desde Valencia, el hombre anunció a su familia que se encontraba en un monasterio budista en la frontera entre Laos y China, donde trabajaba como intérprete. Después de eso, el silencio absoluto.


Durante años, su hija Eliana reconstruyó un rompecabezas de inconsistencias: correos que parecían escritos por otras personas, cuentas de WhatsApp eliminadas y la inexistencia de registros migratorios hacia Asia.

Sin embargo, la realidad resultó ser menos mística y más terrenal. La investigación judicial determinó que Vaca nunca abandonó el continente europeo de la forma en que se sospechaba. Tras ser ubicado por las autoridades españolas, el hombre reconoció que el aislamiento fue una herramienta para quebrar el vínculo familiar.

A pesar de los desesperados pedidos de su hija, quien sostiene que la relación era "espectacular" y no comprende el cambio, el Estado argentino ha retirado las alertas de búsqueda, respetando el derecho constitucional de un adulto a elegir su paradero y sus afectos.