Los trabajadores de la textil denuncian que la empresa paga sueldos, aguinaldos y vacaciones en cuotas, alegando falta de fondos. Sin embargo, aseguran que la planta opera las 24 horas y que se están ofreciendo retiros voluntarios mientras se importa mercadería de China.
Domingo, 25 de enero de 2026 – La tensión se trasladó esta mañana a las puertas de la fábrica de Cocot, en el barrio porteño de Parque Chas. Un nutrido grupo de trabajadores inició una medida de fuerza para visibilizar una situación que califican de "insostenible": la pérdida de 140 puestos de trabajo en los últimos 60 días y el desdoblamiento del pago de haberes.
"Hay trabajo, pero no hay plata"
La contradicción es el eje del reclamo. Según los operarios, la empresa alega una crisis financiera para justificar los recortes, pero la producción no se detiene. "La empresa dice que no hay plata, pero siempre hay trabajo. Hay sectores que estamos trabajando las 24 horas", señaló Jorge, uno de los manifestantes.
Los trabajadores denunciaron una serie de irregularidades en los pagos:
·Sueldos en cuotas: La firma, que emplea a unas 500 personas, abona salarios promedio de $700.000, pero los entrega de forma fraccionada.
·Vacaciones y aguinaldos: Denunciaron que las vacaciones se están pagando hasta en tres cuotas, una situación crítica de cara al inicio del ciclo lectivo en marzo.
·Viáticos irrisorios: Sonia, con 20 años de antigüedad en el sector de nylon, denunció que reciben apenas $2.000 de viáticos.
Importación y despidos selectivos
El malestar se incrementa por la sospecha de que la empresa está reemplazando la producción local por artículos importados. "Importan todo de afuera, se dice que de China", acotó Sandra, otra de las trabajadoras presentes en la protesta.
Además, señalaron una maniobra que consideran contradictoria: mientras la empresa niega fondos para los salarios corrientes, dispone de capital para financiar retiros voluntarios.
"Tienen plata para eso, pero no para cumplir con los sueldos", lamentó Walter, delegado de los trabajadores.
Un reclamo con historia
Muchos de los afectados son empleados con décadas de servicio que aseguran haber "puesto el cuerpo" durante la pandemia para mantener la firma a flote. Hoy, se encuentran con la incertidumbre de no saber si podrán afrontar los gastos de escolaridad de sus hijos en las próximas semanas.
Hasta el momento, la dirección de la compañía no ha emitido un comunicado oficial sobre cómo regularizará la situación salarial o si continuará el plan de reducción de personal.
