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El destino del sable corvo del Libertador ha desatado un nuevo capítulo de fricción entre el Poder Ejecutivo y el ámbito académico. La reciente disposición de trasladar el arma histórica desde el Museo Histórico Nacional (MHN) hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo ha sido recibida con fuertes críticas por parte de especialistas en historiografía y gestión cultural.


El argumento académico: El derecho a la accesibilidad

La Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH) lidera el rechazo a esta medida, argumentando que el patrimonio de esta relevancia debe permanecer bajo órbitas civiles. Los ejes de la preocupación se centran en tres pilares:

·Pérdida de carácter público: Al ser trasladado a un recinto militar, se teme que el acceso ciudadano se vea limitado por protocolos de seguridad castrenses, a diferencia del acceso libre que ofrece el Museo en Parque Lezama.

·Riesgo de preservación: Los historiadores enfatizan que el MHN posee personal técnico y tecnología específica para la conservación de metales bicentenarios, condiciones que un regimiento operativo no necesariamente prioriza.

·Narrativa histórica: En el museo, el sable se integra en un relato sobre la independencia americana; en el cuartel, vuelve a ser visto únicamente como un instrumento de guerra.

Una pieza con un pasado turbulento

El sable no es solo un objeto de acero; es un imán de tensiones políticas. Su trayectoria incluye hitos que marcan la historia argentina:

1.El legado: Donado por San Martín a Rosas, y luego cedido al Estado por la familia de este último.

2.La inestabilidad: Durante los años 60, el arma fue sustraída en dos ocasiones por agrupaciones políticas, lo que derivó en que el Ejército asumiera su custodia por décadas.

3.La restitución civil: En 2015, se había logrado su regreso al Museo Histórico, un movimiento que buscó profesionalizar su exhibición y democratizar su avistamiento.

El debate de fondo

Para los investigadores, el traslado representa un cambio de paradigma: pasar del sable como "símbolo de soberanía ciudadana" al sable como "objeto de culto institucional". La comunidad científica solicita al Gobierno que dé marcha atrás, sosteniendo que la figura del Padre de la Patria debe estar en el espacio donde la sociedad civil pueda apropiarse de su legado sin intermediarios armados.