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El gigante tecnológico liderado por Mark Zuckerberg ha decidido dar un giro histórico a su estrategia de monetización. Tras años de mantener a WhatsApp como un ecosistema libre de anuncios, la compañía integrará pautas publicitarias en la plataforma, una decisión que, si bien entusiasmó a Wall Street con un alza del 2,8% en sus acciones (META), ha encendido las alarmas entre sus millones de usuarios.


¿Dónde aparecerán los anuncios?

Para mitigar el rechazo de la comunidad, la empresa ha sido enfática en que el núcleo del servicio —los chats privados— no se verá alterado. La ofensiva comercial se concentrará en áreas periféricas:

·Pestaña de Novedades: Será el escaparate principal para las marcas.

·Estados de WhatsApp: Similar a las historias de Instagram, este espacio permitirá pautas comerciales.

·Canales Premium: Se introducirá un modelo de suscripción para acceder a contenidos exclusivos.

·Visibilidad impulsada: Las empresas podrán pagar para que sus canales aparezcan en posiciones destacadas.

El mercado argentino: un escenario clave

La relevancia de este cambio es total en países como Argentina, donde WhatsApp no es solo una app de mensajes, sino la red social predominante. Con una penetración que alcanza al 93% de los internautas, supera incluso a plataformas visuales como Instagram y Facebook (ambas por encima del 80%). Esto convierte al público local en un objetivo estratégico para los nuevos flujos de ingresos de Meta.

Dato Clave: Desde que Meta adquirió WhatsApp en 2014 por $19.000 millones de dólares, la plataforma se había mantenido al margen del modelo publicitario tradicional. Este movimiento pone fin a una era de "pureza" en el servicio para enfrentar la saturación de Facebook y las presiones regulatorias globales.

Privacidad vs. Monetización

Pese a la introducción de estos nuevos formatos, la compañía asegura que el cifrado de extremo a extremo seguirá vigente, garantizando que el contenido de las conversaciones personales permanezca inaccesible para terceros. El desafío de Meta será equilibrar esta nueva sed de rentabilidad con la retención de usuarios que, hasta ahora, valoraban la aplicación precisamente por su limpieza visual y su gratuidad absoluta.