Lo que debía ser una tarde de relax para escapar de los 40°C en Centenario se transformó en un operativo de rescate improvisado. Mientras decenas de familias buscaban alivio en las aguas del río Neuquén, a la altura del barrio Nueva España, la aparición de un "objeto" inesperado rompió la calma del domingo: un Ford Falcon navegaba a la deriva.


Un hallazgo entre chapuzones

El desconcierto se apoderó de los vecinos cuando divisaron una silueta metálica avanzando por el cauce. No era una rama ni un bote, sino un auto de gran porte que la corriente arrastraba peligrosamente hacia la zona donde se encontraban los bañistas, incluidos muchos niños.

"Fue una escena de película. Nadie entendía cómo un Falcon terminó funcionando como un barco en medio de la gente", comentaron algunos de los testigos en redes sociales.

Solidaridad y esfuerzo físico

Ante el riesgo de que el vehículo siguiera su curso río abajo o causara un accidente, el espíritu colaborativo se activó de inmediato. Sin esperar ayuda oficial ni maquinaria pesada, un grupo de hombres y mujeres se metió al agua para "enlazar" el coche.

Vencer el peso muerto del chasis y la fuerza de la corriente. Tras varios minutos de coordinación y empuje manual, lograron arrastrar el Ford hasta suelo firme, dejándolo a resguardo en la ribera.