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Vecinos antiguos de la ciudad, afirman que siempre hubo sapos, pero no muchos. "Aparecen con la lluvia", señaló "Coco" Briceño, con más de 70 años. El caso es que ayer aparecieron en distintas zonas de la ciudad; una de ellas el barrio Ruca Quimey.

Un vecino que alcanzo a verlos dio testimonio: "Anoche mis nenas agarraron como 10 acà en el Ruca Quimey. Estaban todos los nenes buscando", contó. Y hubo otros relatos de vecinos que también los vieron. Incluso, uno de ellos, envió una foto.

En Neuquén, los sapos y ranas son parte integral de la biodiversidad del área. La ranita patagónica, por ejemplo, es endémica de la región y es conocida por su adaptabilidad a los ambientes áridos. Estos anfibios son valorados por su papel en el ecosistema, ya que ayudan a controlar las poblaciones de insectos y son una fuente de alimento para numerosos depredadores. Sin embargo, muchos de estos anfibios enfrentan amenazas debido a la destrucción de su hábitat natural y al cambio climático.

Por otro lado, el sapo argentino, sapo grande o sapo común (Bufo arenarum) en un anfibio que se distribuye en Sudamérica, en Argentina en particular y también en Neuquén.
Diferencias entre sapo y rana

Piel rugosa y seca: A diferencia de las ranas, que tienen piel lisa y húmeda, los sapos como este presentan una piel con protuberancias o "verrugas".

Cuerpo robusto: Su estructura es más ancha y compacta.

Extremidades cortas: Las ranas tienen patas traseras largas para saltar grandes distancias; los sapos tienen patas más cortas diseñadas para caminar o dar saltos pequeños.
Colores de camuflaje: Esos tonos amarronados y verdosos con manchas oscuras son típicos de los sapos para mimetizarse con la tierra y las piedras.