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A los 83 años, falleció Jorge Antonio Bergés, ex médico de la Policía Bonaerense y figura central en el sistema de robo de bebés durante la última dictadura militar. Al momento de su deceso, el represor se encontraba bajo el beneficio de prisión domiciliaria en Quilmes, cargando con múltiples condenas por crímenes de lesa humanidad, incluida la reciente pena a prisión perpetua.

 

El "obstetra" del Circuito Camps

Bergés no fue un médico convencional; fue un engranaje clave en el denominado Circuito Camps, la red de centros clandestinos de detención en la provincia de Buenos Aires. Su rol consistía en asistir los partos de las detenidas-desaparecidas en condiciones de extrema crueldad para luego facilitar el plan sistemático de apropiación de recién nacidos.

Uno de los testimonios más desgarradores que lo señalan es el de Adriana Calvo, quien relató ante la justicia cómo Bergés la obligó a limpiar el lugar de su parto tras haber dado a luz en condiciones infrahumanas, antes de permitirle tocar a su hija. Sobrevivientes como Pablo Díaz también lo recordaron como el responsable de supervisar a las cautivas embarazadas antes de que sus hijos les fueran arrebatados.

Continuidad delictiva y tráfico de menores

La fiscalía ha señalado que la estructura criminal de Bergés no se limitó a los años del terrorismo de Estado. Se sospecha que el médico utilizó su red e influencia para continuar con el tráfico de niños y niñas durante la democracia, operando desde su propia clínica en Quilmes. Esta faceta de su vida evidencia una continuidad en la violencia contra la identidad que excede los límites temporales de la dictadura.

Un historial de impunidad y condenas tardías

·Trayectoria en la Bonaerense: Ingresó en 1964 y escaló bajo el ala de Miguel Osvaldo Etchecolatz.

·Idas y vueltas judiciales: Aunque fue procesado en el inicio de la democracia, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final lo beneficiaron durante años. Recién fue exonerado de la fuerza en 1997.

·Sentencias: Acumuló condenas por la apropiación de niños (como en los casos de Carmen Gallo Sanz y Pedro Nadal García) y, en 2024, recibió prisión perpetua por los crímenes en las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús.

El silencio final

La muerte de Bergés cierra un capítulo judicial, pero deja una herida abierta en la búsqueda de la verdad. Como señaló Teresa Laborde Calvo —la niña que nació en cautiverio bajo su "atención"—, el represor murió sin revelar el paradero de los bebés robados que aún no han recuperado su identidad. Al momento de su fallecimiento, estaba siendo juzgado por el secuestro y las torturas sufridas por Jorge Julio López.