En el corazón de la localidad cordillerana de Cholila, la protesta ha tomado una forma inusual y dramática. Federico Márquez, un vecino de 21 años, decidió llevar su reclamo al límite físico al iniciar un ayuno por tiempo indeterminado frente al edificio municipal. Sin la estridencia de los bombos ni el color de las banderas, su lucha se libra en el silencio y la resistencia ante las inclemencias del tiempo.


Resistencia bajo el clima cordillerano


La determinación de Márquez ha sido puesta a prueba por las duras condiciones meteorológicas de las últimas 48 horas en la zona:

·Condiciones extremas: El joven ha permanecido a la intemperie bajo una lluvia persistente y temperaturas cercanas a los cero grados, mientras en las cumbres cercanas ya se registran las primeras nevadas.

·Impacto en la comunidad: Vecinos de Cholila, movilizados por la imagen del joven soportando el frío y la humedad, se han acercado para ofrecerle abrigo y apoyo moral, convirtiendo el reclamo individual en un tema de conversación ineludible en el pueblo.

El agotamiento de las vías formales

Según explica el propio Márquez, la decisión de exponer su salud responde a la nula respuesta de las autoridades ejecutivas ante sus pedidos. El joven asegura haber transitado todos los canales administrativos correspondientes:

1.Notas y expedientes: Presentaciones formales que no obtuvieron respuesta.

2.Búsqueda de diálogo: Intentos de mediación que resultaron infructuosos.

3.La medida extrema: Ante lo que define como "inacción oficial", Federico sostiene que el ayuno es la única herramienta que le queda para ser visibilizado.

"Que el cuerpo hable"

"Si no nos escuchan cuando hablamos, quizás lo hagan cuando el cuerpo empieza a sentirlo", reflexionó el joven ante los medios locales. Su postura no busca la confrontación directa, sino forzar la apertura de un canal de comunicación genuino con la gestión municipal.

En una comunidad pequeña, el gesto de Federico ha encendido alarmas sobre la necesidad de empatía y respuesta estatal. Mientras las horas pasan y su estado físico comienza a mostrar el desgaste de la falta de alimento y el frío constante, la expectativa se traslada ahora al despacho del Ejecutivo Municipal, desde donde se aguarda una intervención que evite que la salud del joven corra riesgos mayores.