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Texto: La Voz y Germán, hijo de un huelguista
En febrero de 1.958, el SUPE decidió avanzar con un pliego de reclamos laborales y salariales que encendería la mecha de la protesta social teniendo como centro a Cutral Co y Plaza Huincul. El gobierno nacional apeló entonces a una norma que obligaba a los trabajadores a cumplir su horario de trabajo y esto disparó la respuesta de los ypefeanos: esconderse en puestos de campo para evitar las levas de los militares que, a punta de bayoneta, los obligaba a trabajar. Hubo, además, alrededor de 300 detenidos.

ImagenEl gremio, planteó el reclamo y puso al 10 de febrero de 1958 como fecha limite. Si la respuesta no era favorable, daría paso a un paro por tiempo indeterminado.
Antes que culminara el plazo, las autoridades lanzaron una contrapropuesta que contemplaba alguno de los reclamos, pero no atacaba el problema salarial: el aumento planteado era exactamente la mitad del solicitado. La mayoría de las filiales del SUPE, desde Comodoro Rivadavia hasta Salta, rechazaron el ofrecimiento de la empresa.

En parte para lubricar los mecanismos de coordinación y en parte para dar tiempo al gobierno de mejorar su propuesta, se planteó un cambio en el cronograma: la huelga daría comienzo el 17 de febrero en lugar del mismo 11.

El día 18 de febrero de 1958, el Comunicado N° 16 del Comité de Huelga de SUPEH filial Plaza Huincul, siendo las 00:30 hs, explica la situación:

“Se pone en conocimiento de nuestros afiliados y de toda la ciudadanía que, la Comisión Directiva ya ha designado las autoridades legales competentes para que, de inmediato, se inicien los trámites correspondientes ante la Justicia y se consiga así la libertad de nuestros compañeros detenidos en Neuquén.

Ahora debemos tener más fuerza que nunca porque tenemos razón y la voluntad del Pueblo con nosotros.

Exhortamos a las madres, esposas y compañeras para que se mantengan tranquilas y que nuestro paro no se levantará jamás sin que se libere a nuestros compañeros, se nos entregue el local y, por último, previa asamblea y siempre y cuando un miembro informante de nuestra Federación traiga los seis puntos básicos exigidos y cumplimentados por parte de la casa.

Aclaramos a los compañeros que el litigio ya está centralizado en nuestra Federación por lo cuál ningún dirigente local podrá hacer tratativas por su cuenta.
Recomendamos a los compañeros corrección y disciplina en esta lucha que con ello daremos el ejemplo y dejaremos bien marcada nuestra posición que es netamente gremial por cuanto nuestro objetivo es bien claro y completamente conocido por todos.

Lista de los compañeros perseguidos por las autoridades territoriales: R.O. ; J.A.S; R. M.E. – N.I. - C.O.P. – I.S. -A.O- F.R. - M.V- T.V.- Tomás G; Mauricio N.- Ricardo C.; Cecilio M. ; Domingo B.”

Entre los seis puntos exigidos estaban el pago de los sueldos que les adeudaban, la restitución a sus tareas habituales, reincorporación a puestos de trabajo y que se ponga en libertad a las personas, trabajadores de Y.P.F, que estaban encarcelados sin orden competente (clandestino, inconstitucional, ilegal, injusto, todos los adjetivos que le quieran agregar) tanto en La Plata como en Neuquén Capital. En aquellas épocas valía más lo colectivo que lo individual en el entendimiento de que los latigazos a unos significan sólo una cosa: También vendrán por nosotros. El sentimiento de unidad no es puro, no es irrealizable, inalcanzable, no. Lo que nos une a otros bien puede ser algo tan mundano como saber con certeza que lo que le sucede al otro, luego me va a tocar a mí, y si con eso basta para unirnos, es suficiente. Nadie se puso a pensar en que era lejos, en que era en otras ciudades, en que les pasaba a otros, sino en que iban a haber coletazos, como caminar en la tormenta, hay viento, mucha agua y tarde o temprano terminas embarrado. Se trató de la generación que sufría si se quedaba de brazos cruzados.

El contexto nacional en el que se desarrolla esa protesta es tórrido, sofocante con probabilidades de ebullición que vienen de la Capital, una atmósfera explosiva. Estaban a días de las elecciones presidenciales, en ese momento estaba el milico Aramburu Juan Pedro (Dictador, presidente de facto, culpable de tantas cosas en las que se destaca como el que comenzó la historia de saqueo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales)

Entre los historiadores que se han ocupado del tema con mayor honestidad se encuentra Norberto Galasso, que nos cuenta a los que no habíamos nacido, pero pudimos escuchar a algunos viejos que nos alcanzaron a contar su versión de la historia en minúscula esa que se cuenta de boca en boca, “El frente electoral triunfante el 23 de febrero de 1958 constituye una alianza entre los trabajadores, en su mayoría peronistas y radicales, con sectores de clase media (los más modernos, que estaban ligados al proceso de industrialización de posguerra) y el empresariado nacional. Pero el éxito en las urnas no asegura la conquista del poder”

Pero nosotros estamos en el 18 de Febrero de 1958, y todavía, no ha ganado Frondizi. Y la grasa de las capitales, nos vive salpicando. Cosas pasan en la Ciudad de Buenos Aires, cosas pasaban en Cutral Co y Plaza Huincul. Siempre una constante: El botín de saqueo de los distintos regímenes militares que instalan economías neoliberales es Yacimientos Públicos Fiscales. ¿Por qué? Porque el neoliberalismo es la máxima expresión de ganar dinero sin hacer nada, el mercado financiero que se lleva el dinero a cuentas del exterior y deja tierra arrasada.

Por el contrario, Y.P.F representa el núcleo productivo industrializador de la Nación. Es decir, neoliberales pretenden apostar el dinero del País en el paño de una ruleta en la que, además, representan los intereses del propio Casino, e Y.P.F. significa producir para ganar dinero, con la consecuente necesidad de emplear más personas, personas que gastarán su dinero en los comercios internos, comercios que comprarán los bienes y servicios locales, y así la rueda gira, y la economía del País prospera.