El debate global sobre el estatus legal de los animales ha encontrado en Salta un laboratorio jurídico de vanguardia. Mientras que en Europa, países como Italia avanzan en licencias laborales para el cuidado de animales domésticos, en el ámbito local la Justicia ha comenzado a dictar fallos que rompen con la concepción tradicional de la mascota como "objeto" para integrarla plenamente en el derecho de familia.
Del animal-objeto al integrante del hogar
Históricamente, el Código Civil argentino ha considerado a los animales como "bienes semovientes". Sin embargo, la abogada Carmen Céspedes señala que en los juzgados salteños este concepto está siendo reemplazado por el de "familia multiespecie". Bajo esta nueva mirada, el vínculo afectivo prima sobre la propiedad, lo que ha derivado en resoluciones judiciales inéditas.
Tras la disolución de una pareja, los magistrados ya no solo dirimen la tenencia de bienes, sino que han comenzado a establecer:
·Cuotas alimentarias para mascotas: Obligación económica para cubrir gastos de alimentación, salud y bienestar del animal.
·Regímenes de comunicación: Cronogramas establecidos para que ambas partes mantengan el vínculo con la mascota, similares a los regímenes de visitas de los hijos.
·Responsabilidad post-pareja: El compromiso legal con el animal persiste independientemente de la continuidad de la relación sentimental de los humanos que lo adoptaron.
El desafío de la legislación laboral
A pesar de estos avances en el derecho de familia, la implementación de medidas como la licencia laboral por cuidado de mascotas enfrenta barreras estructurales en Argentina. Según Céspedes, para que un trabajador pueda ausentarse legalmente ante la enfermedad de un animal, sería necesaria una reforma integral de la Ley de Contrato de Trabajo, que actualmente no contempla contingencias fuera del núcleo humano.
No obstante, la presión social y la jurisprudencia están forzando a los empleadores a considerar estas situaciones. "El animal puede ser como un niño toda la vida", explica la especialista, destacando que el duelo o la preocupación por la salud de una mascota impactan directamente en la productividad y la salud mental del trabajador.
"No es un celular, es una responsabilidad"
La abogada es tajante al diferenciar la tenencia de un animal de cualquier otro bien material. La Justicia busca equiparar ciertas condiciones de cuidado porque el vínculo emocional suele extenderse por más de 15 años, generando responsabilidades que el derecho ya no puede ignorar.
El conflicto surge habitualmente cuando uno de los integrantes de la pareja es quien introdujo al animal al hogar, pero ambos compartieron su crianza. En estos casos, la jurisprudencia salteña está enviando un mensaje claro: la decisión de conformar una familia con animales implica una carga compartida que no se extingue con la separación.
Hacia una nueva jurisprudencia nacional
El caso de Salta se suma a una tendencia creciente en Argentina donde se reconoce a los animales como sujetos de derecho no humanos. Estos fallos no solo atienden al bienestar animal, sino que protegen el derecho de las personas a mantener sus vínculos afectivos más cercanos, redefiniendo qué entendemos por familia en el siglo XXI.
