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Las deportistas neuquinas Cristina Ganem y Carolina Modena se encuentran en las instancias finales de preparación para afrontar un desafío extremo en el extremo norte del planeta.

Bajo el nombre de “Expedición Ártico Nados Ambientales”, la dupla patagónica se trasladará hasta el archipiélago noruego de Svalbard, ubicado a escasos 1.300 kilómetros del Polo Norte geográfico. El objetivo de la travesía combina el nado de alta exigencia en aguas que rozan los 0°C con un llamado de atención global ante la velocidad del calentamiento global y el retroceso de las masas de hielo polares.

La partida desde la capital neuquina está programada para el próximo 30 de mayo con destino inicial a Oslo. La misión busca dar continuidad al hito histórico que ambas protagonizaron en febrero de 2025, cuando completaron el proyecto "Cinco Mil Brazadas" al nadar más de seis kilómetros en el continente antártico sin trajes de neopreno, exigiendo la declaración de áreas marinas protegidas. Con este nuevo destino, las nadadoras logran unir simbólicamente los dos extremos polares en una misma campaña de visibilización ecológica.
Logística en el Polo Norte y preparación en el Limay

La travesía en el Ártico se desarrollará bajo las estrictas normativas y la supervisión de la International Ice Swimming Association (IISA), la entidad que regula formalmente las pruebas en aguas congeladas. El cronograma prevé el arribo de la delegación a Oslo el 2 de junio, para luego volar hacia Svalbard, el asentamiento humano permanente más septentrional del globo. Tras una fase de aclimatación, el 7 de junio realizarán un nado de reconocimiento y, al día siguiente, intentarán completar la distancia de 1.000 metros sin protección térmica.

Para contrarrestar la agresión física del frío, que paraliza la musculatura y adormece las extremidades, Ganem y Modena adaptan sus organismos mediante entrenamientos en las aguas abiertas del río Limay. No obstante, las deportistas remarcan que el factor determinante radica en el acondicionamiento mental:

“Yo creo que trabajo más la mente que el cuerpo. Cuando entreno ya me imagino el hielo del Polo Norte, cómo voy a brazear, dónde voy a aplicar la fuerza”, detalló Cristina Ganem, quien ensaya diariamente la cadencia de brazadas para optimizar los tiempos de permanencia en el agua.

Debido al impacto posterior al nado, las atletas viajarán acompañadas por sus hijos, quienes están capacitados en los protocolos de asistencia inmediata para la recuperación de la temperatura corporal. El periplo será registrado por un equipo de documentalistas especializados en deportes de riesgo con el fin de producir una pieza audiovisual que exponga tanto la proeza deportiva como el deterioro de los glaciares árticos. A pesar de haber gestionado apoyo financiero ante carteras ministeriales y secretarías gubernamentales, el proyecto no obtuvo subsidios estatales, siendo costeado en su totalidad de forma autogestiva.
Perfiles de las protagonistas de la travesía

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Las dos nadadoras cuentan con un extenso recorrido en aguas abiertas de baja temperatura, convirtiendo al frío extremo en una herramienta de expresión y concientización:

Carolina Modena (51 años): Psicóloga social y creadora de un emprendimiento ecológico. En el ámbito deportivo, se consagró subcampeona de la Winter Swimming Cup en 2023 y obtuvo el título ecuménico al año siguiente en el Lago Argentino, frente al Glaciar Perito Moreno. Registra experiencias en las Islas Malvinas, el Canal de Beagle y diversos circuitos nacionales de aguas frías.

Cristina Ganem (casi 60 años): Arquitecta y propulsora de la organización Océano Virgen. Inició su camino en la natación a los 42 años por prescripción médica y se convirtió en una referente del nado extremo en el país. Es la primera mujer argentina en completar una Milla Helada en el Canal de Beagle (2018) y cuenta en su haber con los cruces del Estrecho de Magallanes, el Estrecho de Gibraltar, el Canal de la Mancha —con fines benéficos— y el Estrecho San Carlos en Malvinas.

La travesía en Svalbard incluirá un nado simbólico frente al Global Seed Vault, el banco mundial que resguarda la biodiversidad agrícola ante catástrofes globales. Para las nadadoras, la proximidad de este sitio resalta las contradicciones de la sociedad actual, que almacena recursos para el futuro mientras desatiende el calentamiento de las reservas hídricas que deben sostenerlos. A través de este esfuerzo independiente, las deportistas neuquinas buscan transformar el dolor de un ecosistema en riesgo en un mensaje directo a la comunidad internacional.