Científicos del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro hallaron restos de amonites marinos del período Cretácico. La preservación de una frágil película externa abre un escenario inédito para la ciencia global.(Fotos gentileza)

Un equipo de investigadores argentinos alcanzó un logro científico sin precedentes en la emblemática formación geológica de Vaca Muerta. Especialistas del Conicet, en conjunto con expertos de la Universidad Nacional de Río Negro, descubrieron restos fósiles de amonites con una antigüedad estimada en 135 millones de años que presentan un estado de conservación único: mantienen intacta una delicada capa de tejido orgánico que jamás se había detectado en ejemplares de estas características a nivel mundial. El trascendental hallazgo ya fue validado y difundido a través de una prestigiosa revista científica internacional.

Los ejemplares recuperados corresponden a dos variedades de amonites, antiguos moluscos marinos que poblaban los ecosistemas acuáticos de la Patagonia durante los inicios del período Cretácico. Lo que desveló a la comunidad científica fue la supervivencia del “periostraco”, una membrana orgánica externa de extrema fragilidad que, bajo condiciones normales, suele disolverse por completo durante los procesos de fosilización.
Condiciones únicas y tecnología de vanguardia

La geóloga y paleontóloga Maisa Tunik, quien lideró la investigación, graficó la magnitud del evento señalando que este descubrimiento se asemeja a la posibilidad de examinar tejidos blandos inalterados tras el paso de millones de años. Los especialistas asocian este milagro geológico a un fenómeno de enterramiento acelerado combinado con una particular atmósfera química en los sedimentos de la Cuenca Neuquina, factores que impidieron la descomposición biológica tradicional.

Para desentrañar los secretos del hallazgo sin alterar las piezas, el grupo de científicos implementó un sofisticado protocolo tecnológico:

Microtomografía computada: Permitió escanear el interior de las conchas fósiles y obtener modelos tridimensionales detallados de su estructura sin generar daños físicos.

Microscopía electrónica: Facilitó el análisis a escala nanométrica, logrando identificar la presencia de minerales específicos y marcas microscópicas que revelan cómo funcionaban los ecosistemas oceánicos prehistóricos en la región.

Un nuevo horizonte para la paleontología

Este suceso redefine las metodologías de estudio para la ciencia que analiza el pasado de la Tierra. A partir de este hito, los paleontólogos cuentan con una nueva línea de trabajo orientada a rastrear biomateriales preservados en el registro fósil, una herramienta que revolucionará el entendimiento sobre la biología, el comportamiento y la evolución de los organismos extintos que habitaron las aguas del actual territorio nacional mucho antes de la aparición de los dinosaurios continentales.