Un lamentable hecho de vandalismo contra el mobiliario urbano encendió las alarmas entre los vecinos de la zona. Un nene en edad escolar, de entre 11 y 12 años, destruyó por completo una luminaria pública tras arrojarle una piedra mientras caminaba por la calle Challacó, antes de llegar a la intersección con Juan de Otaño. (Foto: en la primera foto arroja la piedra, en la segunda se agacha y la tercer imagen muestra la caída de los vidrios)
El episodio ocurrió en los momentos previos al ingreso escolar (o al momento de la salida), cuando el menor transitaba solo por el sector del barrio Otaño.
Los residentes del sector expresaron su malestar, ya que el daño intencional dejó a oscuras un tramo del barrio. Según manifestaron, la falta de iluminación artificial incrementa la inseguridad.
Por otra parte, se advirtió sobre el riesgo físico que corrió el propio menor. Al romper el artefacto a piedrazos, el chico se expuso al peligro de sufrir cortes graves ante la caída de vidrios.
"Destruir una luz de la calle no es una travesura; nos perjudica a todos los vecinos que volvemos de trabajar a oscuras y, además, ese nene se podría haber lastimado seriamente", reflexionó un vecino del sector.
