
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtió que la competencia internacional y la publicidad digital naturalizan el juego de azar en menores de edad. Un estudio revela que uno de cada tres chicos ya apostó dinero en internet.
La efervescencia por las instancias finales de la Copa del Mundo 2026 trajo aparejada una profunda preocupación en el ámbito sanitario. A través de un informe oficial, la SAP alertó sobre cómo el torneo, potenciado por el bombardeo de contenidos deportivos en redes sociales, incrementó la exposición de niños y adolescentes a los sitios de apuestas virtuales, un mercado ilegal para menores de 18 años.
Los expertos puntualizan que la proliferación de anuncios comerciales vinculados al juego —muchos de ellos promocionados por referentes del deporte e influencers— contribuye a instalar esta práctica como algo cotidiano. Silvina Pedrouzo, titular de la Subcomisión de TIC de la entidad, detalló a Clarín que la pasión futbolística suele funcionar como un canal de acceso simple a las plataformas en una etapa de la vida donde los circuitos cerebrales ligados al autocontrol, la medición de riesgos y la planificación aún se encuentran en pleno proceso de maduración.
Cifras que exponen la problemática
La entidad fundamentó su diagnóstico en relevamientos recientes sobre el comportamiento juvenil en entornos digitales:
·Alcance general: Los datos de la encuesta Kids Online Argentina (UNICEF/UNESCO) señalan que el 33% de los chicos de entre 9 y 17 años de centros urbanos admitió haber apostado fondos reales en la web al menos una vez.
·Perfil: La tendencia se agudiza a mayor edad y muestra una incidencia superior en varones de 12 a 17 años.
·Búsqueda de ingresos: El 64% de los encuestados manifestó interés por obtener dinero fácil a través de internet, un emergente que los vuelve vulnerables a promesas de ganancias mágicas o estafas.
·Presión de pares: Informes del CONICET agregan que por encima del 90% de los menores que se iniciaron en estas plataformas lo hicieron motivados por el círculo de amigos.
Los pediatras observan que el ecosistema virtual moderno borra la frontera entre el entretenimiento y el juego de azar. Mecanismos presentes en los videojuegos —como las ruletas o cajas de recompensas sorpresa— habitúan tempranamente a los usuarios a la dinámica del azar y el premio inmediato. A esto se suma que, pese a las normativas vigentes, las falencias en la validación de identidad facilitan que los adolescentes ingresen utilizando perfiles falsos o cuentas de adultos.
Indicadores de riesgo y prevención
La SAP remarcó la importancia de identificar cuándo una conducta recreativa deriva en un uso problemático o una ludopatía. Las principales señales de alarma a tener en cuenta en el hogar incluyen:
·Cuadros de ansiedad, mal humor o irritabilidad al no estar conectados.
·Trastornos del sueño, fatiga habitual, dolores de cabeza y aislamiento familiar.
·Baja en las calificaciones escolares y abandono de hobbies tradicionales.
·Uso inusual de dinero en billeteras virtuales y obsesión por los marcadores deportivos.
Frente a este escenario, el organismo médico instó a los profesionales de la salud a incluir la temática de los hábitos digitales en las consultas de control. Asimismo, señalaron que los colegios deben trabajar en el desarrollo del pensamiento crítico de los alumnos, aunque concluyeron que el monitoreo familiar y el fomento de actividades deportivas o recreativas fuera de las pantallas siguen siendo las herramientas de protección más eficientes.
