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La tradicional firma Crucianelli, proveedora del sector automotriz, cesó sus operaciones de manera imprevista en el barrio Cabildo. Los empleados denuncian el abandono total por parte de los propietarios, deudas salariales masivas y el corte de la obra social.

La comunidad de barrio Cabildo, en la provincia de Córdoba, no sale de su asombro ante el accionar de los propietarios de la histórica autopartista Crucianelli, firma que supo abastecer a terminales de la talla de Renault e Iveco. En una maniobra drástica, los dueños decidieron soldar los portones de acceso a la planta para bloquear la entrada del personal, dejando a 21 familias formalmente en la calle y sin ningún tipo de comunicación oficial.

Los damnificados denunciaron de forma pública que los titulares de la empresa —identificados como Marcelo, Patricia y Mariela Crucianelli— desaparecieron de manera "clandestina". No mediaron avisos previos, telegramas ni carteles aclaratorios sobre cómo se llevarán adelante las desvinculaciones y las liquidaciones correspondientes. Desde el sector aclararon que esta firma dedicada al estampado de piezas de chapa y conjuntos soldados no guarda ningún tipo de relación con Talleres Metalúrgicos Crucianelli, la reconocida empresa santafesina de maquinaria agrícola.

Deudas generalizadas y desamparo sanitario

La situación de los operarios es crítica. La patronal mantiene una deuda que abarca la primera quincena del mes, la segunda quincena vencida el lunes pasado, el medio aguinaldo y los períodos de vacaciones pendientes.

El drama humano se profundiza en casos como el de Carlos Alberto, un operario con 15 años de servicio en la planta que arrastra las secuelas de una amputación parcial de mano sufrida en un accidente laboral dentro de la misma fábrica. Según reportó el diario La Gaceta, la firma interrumpió el pago de los aportes patronales a la obra social desde hace ocho meses, lo que derivó en la cancelación de tratamientos médicos esenciales. "Me cortaron los remedios. Mi esposa tiene diabetes e hipertensión y no puede quedarse sin medicación", graficó el trabajador afectado. Cabe destacar que entre el personal afectado se encuentra un empleado con más de 35 años de antigüedad en la institución.

Las causas detrás del colapso de la firma

Apenas unas semanas antes del cierre definitivo, la fábrica ya había efectivizado el despido de otros 11 operarios. Quienes conocen el día a día de la planta descartan que la crisis responda a una escasez de demanda interna. "Trabajo había, no faltaba producción. Los dueños tomaron malas decisiones", aseguraron los empleados, apuntando a la impericia de la nueva conducción tras el fallecimiento del fundador de la empresa hace dos años.

A la mala administración familiar se sumó un combo macroeconómico adverso que golpeó de lleno al sector: la fuerte contracción de la actividad industrial, el desplome del consumo interno, el cambio de rumbo en las políticas económicas y una marcada pérdida de competitividad producto de la apertura de las importaciones. La falta de inversión tecnológica en la planta terminó por sepultar las chances de captar nuevos clientes o retener a las automotrices que históricamente confiaban en sus productos.

Conflicto gremial y derivación a la justicia

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ya tomó intervención en el conflicto. Alcides Salgado, secretario adjunto del gremio, repudió la falta de respuestas de los propietarios, quienes previamente habían solicitado un Procedimiento Preventivo de Crisis.

"Con el agravante de que la empresa dice no tener la plata para pagar el 50% de las indemnizaciones y nos manda a que le iniciemos una demanda a la empresa cliente, que es Faurecia, para que se haga cargo de los montos correspondientes", detalló el referente sindical respecto al intrincado escenario legal que deberán afrontar los 21 trabajadores afectados.