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Tras jornadas de máxima tensión marcadas por precipitaciones persistentes y condiciones meteorológicas extremas, este viernes 25 de septiembre se declaró oficialmente el cese del alerta rojo en todo el territorio neuquino. El Servicio Meteorológico Nacional modificó el estatus de la región cordillerana a un nivel de advertencia amarilla, mientras que el resto de la provincia retornó a la tranquilidad bajo el nivel verde.

El fenómeno, que obligó a desplegar operativos preventivos masivos, dejó su huella más compleja en el centro-sur provincial. Durante el pico del temporal, la saturación de los suelos por lluvias acumuladas y nevadas previas activó protocolos estrictos de resguardo comunitario. Las medidas incluyeron la interrupción total de actividades escolares, el cierre preventivo de centros de esquí, la cancelación de eventos públicos y cortes estratégicos en corredores viales para evitar tragedias ante posibles deslizamientos de laderas y desprendimientos rocosos.

Aluminé y el impacto sanitario de la crecida

"Aluminé": Se convirtió en el distrito más castigado por el temporal, según detallaron desde la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgo. La crecida desmedida del cauce generó colapsos en las redes cloacales y obligó a ejecutar una delicada evacuación en el sector de internación del hospital local ante el avance inminente del agua. Para sostener la atención médica, se montó un esquema logístico de emergencia que incluyó la habilitación de alojamientos alternativos para pacientes, el traslado preventivo de tubos de oxígeno y derivaciones. En paralelo, la localidad debió gestionar la urgencia de un menor que sufrió quemaduras severas y requirió un traslado aéreo-terrestre de urgencia hacia Zapala en plena madrugada.

El avance del temporal: de Villa La Angostura a Moquehue

La contingencia climática comenzó a golpear inicialmente en el extremo sur. "Villa La Angostura": Experimentó desbordes de arroyos que requirieron la intervención conjunta del municipio, Defensa Civil y brigadistas provinciales con el uso de motobombas, registrándose una única familia evacuada. Con el correr de las horas, el núcleo de tormentas se desplazó hacia "Villa Pehuenia y Moquehue", donde la situación vial se tornó crítica. Los caminos quedaron intransitables y se dispuso el bloqueo total de la Ruta 65 para prevenir accidentes graves, reforzando la presencia de ambulancias en zonas aisladas.

Ráfagas intensas y comportamiento de las cuencas

El temporal también se hizo sentir en las ciudades de "Zapala y Cutral Co", donde sopló un viento sur con ráfagas violentas que oscilaron entre los 100 y 120 kilómetros por hora durante el inicio de la contingencia. En materia hídrica, la atención se mantuvo sobre la cuenca del río Neuquén y el arroyo Covunco, cuyos caudales exhibieron marcas históricas que no se veían desde hacía más de una década. No obstante, la mejora gradual en las condiciones atmosféricas durante la madrugada permitió desactivar el riesgo de desastre hídrico.

Nueva etapa de asistencia y monitoreo

Superada la fase crítica de la emergencia, las acciones gubernamentales se reorientan. La prioridad actual se concentra en las tareas de saneamiento, reconstrucción de infraestructura dañada, control de la turbidez en las redes de agua potable y el seguimiento técnico permanente de los cauces, con el foco puesto en la recuperación definitiva de Aluminé.