ImagenEl Concejo Deliberante de Plaza Huincul aprobó una ordenanza que prohíbe la actividad de trapitos en las esquinas. Los limpiavidrios desaparecieron, aunque ocasionalmente se ve a alguno. La situación provocó que, a veces, haya quienes piden dinero directamente.

Hernán Breide, un antiguo vecino de la ciudad que limpiaba parabrisas en la esquina de Avenida San Martín y Maizani-Moreno, planteó su reclamo por la situación: «Gracias, señores concejales de Plaza Huincul, por imponer una prohibición y no permitirme trabajar limpiando vidrios en el semáforo frente al museo; me han quitado la comida de la boca».

«Yo no soy ni alcohólico ni tengo adicción a drogas, y ustedes metieron a todos en la misma bolsa», señaló.