
El avance incesante del ciberjuego a través de dispositivos móviles reconfiguró de forma severa el mapa de las adicciones en la provincia de San Juan, advierten profesionales de la salud mental. La posibilidad de acceder a salas de juego y plataformas deportivas las 24 horas del día sin necesidad de traslado físico potenció la frecuencia de las jugadas, elevando la prevalencia de esta condición a niveles situados entre el 2% y el 4% de la población general.
Desde la Fundación Eluanen, el médico psiquiatra Ricardo Romero explicó que esta accesibilidad permanente eliminó las barreras geográficas y temporales tradicionales. Esta transformación facilitó que la conducta adictiva se incorpore de forma imperceptible en la rutina diaria, dificultando que los usuarios registren a tiempo la magnitud del dinero comprometido en cada sesión.
El sobreendeudamiento y la pérdida de patrimonio familiar
En la práctica clínica, el colapso financiero se consolida como el síntoma primario que devela la presencia del juego compulsivo. El especialista remarcó que las pérdidas iniciales suelen impulsar nuevas apuestas en un intento desesperado por recuperar los fondos extraviados, generando una espiral de pasivos que sobrepasa la capacidad de pago del afectado.
Ante la imposibilidad de acceder a crédito formal, los pacientes suelen recurrir a circuitos financieros informales o prestamistas no regulados. Esta dinámica extrema conduce con frecuencia a la entrega forzosa de bienes de elevado valor económico o afectivo —como consolas de videojuegos, aparatos tecnológicos y vehículos particulares— para intentar saldar obligaciones impagables.
La alta vulnerabilidad en adolescentes y jóvenes
El rango etario comprendido entre los 14 y los 24 años representa el sector de mayor riesgo frente a este fenómeno. Según precisó Romero, la fragilidad de este grupo responde a factores neurobiológicos: la corteza prefrontal, estructura cerebral responsable del control de los impulsos, la planificación estratégica y la ponderación de riesgos, completa su proceso de maduración hacia los 24 años.
Esta inmadurez del desarrollo neuronal dificulta la capacidad de detener la conducta frente a la promesa de una gratificación inmediata. A este panorama se suma el impacto de los contenidos difundidos en plataformas digitales y redes sociales, donde se promueven estilos de vida ostentosos y modelos de éxito económico rápido, instalando la falsa creencia de que las plataformas de apuestas constituyen un camino accesible hacia la prosperidad financiera.
Comorbilidades psiquiátricas y el rol de la familia en el abordaje
El impacto de la ludopatía digital excede con frecuencia el plano económico, proyectándose sobre la salud mental y las redes de contención del paciente:
Trastornos asociados: Se estima que cerca del 70% de las personas diagnosticadas con esta adicción presentan cuadros concomitantes de depresión, estados de ansiedad severos o riesgo de conductas autolesivas.
Transversalidad social y de género: Aunque históricamente afectaba en mayor proporción a los varones, la brecha de género se redujo de manera paulatina. Asimismo, la problemática se manifiesta por igual en todos los estratos socioeconómicos.
Detección e intervención temprana: La falta de autopercepción de la enfermedad hace excepcional que la persona afectada busque asistencia por iniciativa propia. Por lo general, son los familiares quienes solicitan ayuda médica al detectar el quiebre patrimonial, la venta ilícita de bienes o el deterioro de la convivencia hogareña.
Desde el ámbito profesional enfatizan que el tratamiento de la adicción no requiere únicamente la interrupción de la conducta, sino un abordaje médico multidisciplinario enfocado en la reestructuración del sistema de recompensa cerebral y la reparación de los vínculos afectivos dañados.
