Hoy quiero hacer público algo que para mí no es fácil, pero que necesito hacer porque la situación habitacional que estamos atravesando se volvió cada vez más difícil.
Soy mamá soltera de cuatro hijos, dos adolescentes y dos niñas. Somos cinco integrantes de una familia que necesita algo tan básico como un techo seguro y estable donde vivir.
Estoy buscando alquiler en Plaza Huincul, pero conseguir una vivienda se está convirtiendo en una tarea casi imposible. No solamente por los valores que se manejan, que muchas veces parecen estar fijados a precio de petróleo por el lugar donde vivimos, sino también por las exigencias y las dificultades que aparecen cuando una familia está compuesta por cinco personas y no cuenta con recibos de sueldo ni ingresos formales. Mi realidad es que hoy no tengo un trabajo estable. Me sostengo como puedo, emprendiendo desde casa, haciendo tortas fritas, budines y todo lo que esté a mi alcance para generar ingresos y llevar el sustento a mi hogar. No tengo un sueldo fijo ni garantías laborales que pueda presentar, pero sí tengo responsabilidad, voluntad de trabajar y muchas ganas de salir adelante. Además, estoy estudiando el segundo año de la carrera de Enfermería; lo hago porque, más allá de que me gusta esta profesión, quiero construir un futuro diferente, conseguir una salida laboral y alcanzar esa estabilidad económica que tanto necesitamos mis hijos y yo.
No estoy pidiendo que me regalen nada; estoy buscando una oportunidad para alquilar, cumplir con mis obligaciones y darle a mis hijos la tranquilidad de saber que tienen un hogar. Muchas veces me pregunto: ¿qué posibilidades tiene una madre que se esfuerza por trabajar, que emprende, que estudia y que quiere progresar, cuando hasta conseguir un alquiler digno se vuelve una barrera?
Plaza Huincul es la ciudad que elegimos para vivir, donde nuestros hijos estudian y donde yo estoy intentando construir mi futuro, pero las familias que no tenemos ingresos petroleros, empleos estables o salarios elevados también necesitamos vivir.
La vivienda no debería ser un privilegio reservado para quienes pueden pagar valores imposibles. Y quiero aprovechar este espacio para hacer un llamado también a las autoridades municipales, a los funcionarios y a quienes hoy tienen responsabilidades políticas o aspiran a tenerlas. En tiempos en los que se habla de proyectos, propuestas y del futuro de nuestra ciudad, sería importante que la problemática habitacional de las familias trabajadoras, las madres que sostienen solas sus hogares y quienes vivimos de la economía informal también ocupe un lugar prioritario en la agenda.
Necesitamos políticas habitacionales reales, alternativas de alquiler accesibles, acompañamiento y respuestas concretas. Las necesidades de las familias no pueden aparecer solamente en tiempos electorales.
No quiero que mis hijos crezcan pensando que tener un techo seguro es algo que está fuera de nuestro alcance. Quiero que puedan estudiar, crecer y tener las mismas oportunidades que cualquier otro chico; por eso hoy recurro a los medios de comunicación y a la solidaridad de la comunidad. Si alguien conoce un alquiler en Plaza Huincul, tiene una vivienda disponible o puede acercarme algún contacto, agradecería muchísimo que se comunique conmigo o comparta esta publicación.
No busco privilegios. Busco una oportunidad para seguir haciendo lo que hago todos los días: trabajar, estudiar, criar a mis hijos y luchar por un futuro mejor. A veces, una oportunidad puede cambiar la historia de una familia entera. Agradezco a quienes puedan compartir y ayudar a que este pedido llegue a las personas indicadas.
