La reciente autorización para la importación de 5.000 unidades eléctricas de la firma china BYD ha generado un intenso debate en el sector automotriz local. Aunque la cifra representa apenas una fracción marginal del mercado total, la Cámara de Comercio Automotor (CCA) advierte que el verdadero impacto no reside en la cantidad de vehículos, sino en la disrupción de precios que podrían introducir.
Expectativa por los valores de mercado
Alberto Príncipe, titular de la CCA, señaló que el sector se mantiene en estado de observación a la espera de los precios oficiales. El ingreso de estas unidades, equivalente a cerca del 1% del volumen de ventas anuales, no supone un riesgo por saturación de stock, pero sí actúa como un factor de presión sobre los valores de los vehículos de producción nacional.
Desde la entidad destacan una dualidad en el impacto:
·Beneficio comercial: Para las redes de concesionarias, cualquier incremento en la oferta y la actividad de ventas es recibido positivamente.
·Alarma productiva: Las terminales radicadas en el país y su cadena de valor ven con recelo esta apertura, al considerar que compite en condiciones de desigualdad frente a los modelos fabricados bajo regímenes industriales locales.
El desafío para el esquema Mercosur
Históricamente, el mercado automotor argentino se ha regido por acuerdos de compensación comercial, principalmente con Brasil y México, donde la exportación de pick-ups equilibra la balanza de importaciones. El ingreso de BYD se produce por fuera de estos convenios regionales, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la industria proveedora:
1.Competencia directa: Los modelos importados no incorporan componentes locales ni generan empleo industrial en territorio nacional.
2.Riesgo para las Pymes: Una profundización de esta tendencia podría reducir la escala de producción de las fábricas locales, afectando directamente a las pequeñas y medianas empresas que suministran piezas.
3.Rentabilidad bajo presión: A pesar de que el volumen de ventas general muestra signos de recuperación, los márgenes de ganancia de las agencias siguen ajustados debido a esquemas de bonificaciones forzadas.
Panorama a futuro
Mientras la apertura importadora comienza a materializarse con la inauguración de nuevos puntos de venta, el Gobierno mantiene el cupo autorizado por el momento. La clave para los próximos meses será observar si esta tendencia se consolida como un cambio de paradigma hacia la movilidad eléctrica o si las terminales tradicionales logran adaptar su competitividad para defender su cuota de mercado.
