El equipo de Luis de la Fuente se impuso por un gol de Ferrán Torres en el segundo tiempo extra y logró su segundo título. El conjunto de Scaloni se dedicó a resistir y estiró el partido todo lo que pudo.
Argentina se quedó en la puerta del título. España es el nuevo campeón del mundo. La gran final del MetLife Stadium de Nueva Jersey vio celebrar a Ferrán Torres en el inicio del segundo tiempo extra. Fue 1 a 0 después de 120 minutos, de los cuales 105 fueron de resistencia y los últimos cinco de rebeldía ante la adversidad, porque si hay algo que caracterizó a este equipo en todo el torneo fue la lucha y la fuerza ante las dificultades.
El primer tramo del partido fue de dominio español. El equipo de De la Fuente monopolizó la pelota y puso en aprietos a Argentina. El toqueteo llegaba a la posición de Yamal en la derecha, que se jugaba un mano a mano con ventaja ante Tagliafico. Las dos veces que se metió en el área con peligro, el Dibu Martínez tuvo que aparecer.

Argentina no pudo atacar; apenas insinuó un contragolpe en un pase apenas largo a Messi, que corría ante Simón, y otro que le quedó atrás a Nico González. El equipo de Scaloni buscaba incomodar verticalmente. Los mediocampistas argentinos dudaban si saltar a cortar el pase de inicio de Rodri, Dani Olmo aparecía libre a espaldas de Mac Allister y Enzo Fernández, y los espacios vacíos siempre eran ocupados por una camiseta roja.
Sobre el final del primer tiempo, Argentina tuvo que gastar una ventana de cambios que no estaba prevista: Lisandro Martínez se lesionó y Nicolás Otamendi saltó al terreno de juego antes del pitazo del entretiempo.
Para el segundo tiempo, Scaloni mandó a la cancha a Leandro Paredes por Nico González. El dominio de los españoles en el medio hizo modificar el planteo inicial. Pero al margen de un inicio que parecía tener cubiertos los espacios de una mejor manera, España volvió a manejar el partido y encontraba huecos con sus toques de primera.
Cada vez que Argentina recuperaba la pelota, la perdía en menos de tres segundos. El elenco español tenía el dominio absoluto del pleito: Rodri omnipresente, Dani Olmo inhallable, Yamal desequilibrante.
Scaloni metió mano otra vez. Se lesionó el Cuti Romero y el DT decidió poner a Facundo Medina. Además, metió a Giuliano Simeone por De Paul para ver si por los costados Argentina podía encontrar algo, en un partido en el que no había pateado al arco rival.
La idea era resistir, como sea. Sin piernas, sin amenazas de contragolpe, sin molestar a Unai Simón. Y, encima, Enzo Fernández vio la roja por doble amarilla. Si había suplementario, sería con más sufrimiento. Incluso Paredes, que tenía una amarilla por protestar, estuvo a punto de ver la segunda varias veces. Tras un tiro libre que entregó el 5, el Dibu Martínez le sacó una pelota del ángulo a Yamal.
El suplementario fue alargar el sufrimiento. El Dibu empezó a ser figura porque España llegaba por todos lados. Tanto que Nico Williams aprovechó para mandar la pelota al fondo de la red, pero el tanto no valió: un pisotón casi imperceptible contra Otamendi nos devolvió el alma al cuerpo a 46 millones de argentinos.
Entró Senesi, que hizo su debut en el Mundial, solo para resistir. Salió Julián Álvarez, ya sin piernas. Pero no hubo manera. En la primera jugada del segundo tiempo extra, Nico Williams la bajó de cabeza y Ferrán Torres metió el gol del título del mundo.
Argentina fue con el corazón en la mano: con Tagliafico lesionado, con Messi en una pierna y solo con las ganas. Así y todo, la Selección tuvo el empate en un desborde de Simeone que no pudo conectar Medina, y en la última jugada, con una volea de Simeone por arriba del travesaño. Se acabó el Mundial. Festeja España. Argentina lo dio todo, pero no alcanzó.
