
La propuesta, impulsada por Gianni Infantino, pretendía vender un porcentaje comercial de la Copa del Mundo a inversores privados. El rechazo de confederaciones como la UEFA y renuncias internas obligaron a retirar la medida.
En lo que representa uno de los mayores reveses políticos para Gianni Infantino desde su llegada a la presidencia de la FIFA en 2016, el organismo internacional anunció la cancelación definitiva del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La propuesta, presentada apenas cuatro días antes, buscaba incorporar capitales privados a la comercialización de la Copa del Mundo.
A través de un comunicado oficial, la entidad admitió que la iniciativa había generado tensiones insostenibles en la estructura del fútbol global: "Tras escuchar atentamente todas las opiniones, quedó claro que el proyecto ha generado divisiones que, independientemente del nivel de apoyo recibido, ya no están alineadas con el objetivo que se planteó desde un principio", señalaron desde el organismo con sede en Suiza.
Los detalles de la propuesta fallida
El plan de la conducción de la FIFA contemplaba la creación de una sociedad comercial cotizada en 20.000 millones de dólares destinada a la gestión de los derechos comerciales del torneo. La intención era ceder un 20 % de esa firma a fondos de inversión para obtener una inyección inmediata de 4.200 millones de dólares.
Según la conducción de la entidad, los recursos se destinarían a fortalecer el desarrollo del fútbol en todo el mundo, e incluían el pago de un bono extraordinario de 20 millones de dólares para cada una de las 211 asociaciones miembro a inicios de 2027. No obstante, la iniciativa fue leída por diversos dirigentes como el inicio de una privatización del máximo evento futbolístico.
La resistencia de las confederaciones y quiebres internos
La reacción más tajante provino de la UEFA, encabezada por Aleksander Ceferin. La entidad europea amenazó con retirar a sus 55 federaciones de las competencias organizadas por la FIFA si el plan prosperaba. Esta postura sumó de inmediato el respaldo de la Concacaf y de la Confederación Asiática (AFC).
Por su parte, la Conmebol adoptó una postura más cauta: solicitó informes sobre la gobernanza y estructura de la propuesta, al tiempo que advirtió que las decisiones financieras "deben estar siempre al servicio del fútbol y nunca por encima de su esencia".
A la presión de los bloques continentales se sumaron conflictos dentro de la propia cúpula directiva de la FIFA. El ex titular de la Federación de Estados Unidos y colaborador de Infantino, Carlos Cordeiro, presentó su renuncia criticando con dureza el intento de "hipotecar el futuro del fútbol". Asimismo, el director de operaciones del organismo, Kevin Lamour, señaló que el personal administrativo había sido excluido de la elaboración del proyecto.
Impacto político en la gestión de Infantino
El repliegue marca un precedente inédito en el mandato de Infantino, quien hasta el momento había logrado aprobar reformas de gran alcance, como la ampliación de la Copa del Mundo a 48 seleccionados y el nuevo formato del Mundial de Clubes.
Desde la FIFA adelantaron que abrirán rondas de diálogo con las seis confederaciones continentales y las distintas federaciones para buscar alternativas de financiamiento que permitan sostener los programas de desarrollo sin comprometer la unidad institucional.
