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La comisión directiva de River Plate dio por concluido su plan de remodelación de la plantilla profesional y se retiró formalmente de la ventana de transferencias. El proyecto impulsado por la conducción del club apuntó a reducir la cantidad de integrantes del equipo principal para canalizar el presupuesto en contrataciones de jerarquía internacional y abrir espacio a los juveniles de las divisiones inferiores.

La reconfiguración deportiva implicó la salida de trece futbolistas —entre los que figuraron Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella y Fabricio Bustos— y la llegada de nueve refuerzos de renombre. El grupo de altas quedó encabezado por los campeones del mundo Nicolás Otamendi, Thiago Almada y Ángel Correa, junto con el retorno de Lucas Beltrán y Rafael Borré. A ellos se sumaron las incorporaciones de Francisco Ortega, Mauro Arambarri, Giovanni González y Tobías Andrada.

Pese a las demoras operativas para acordar las desvinculaciones y rescisiones de contratos vigentes en los plazos previstos, la dirigencia sostuvo el esquema económico y deportivo trazado para optimizar la masa salarial. Finalizada la etapa de negociaciones, la responsabilidad del proyecto recae en el cuerpo técnico para consolidar el funcionamiento colectivo de cara a las competencias de la temporada.