El equipo de Rodolfo Arruabarrena mostró un rendimiento serio, ordenado e inteligente para liquidar la serie en Paraguay con una goleada contundente. Sebastián Villa, Santiago Ascacibar, Gabriel Aranda y Miguel Merentiel fueron las grandes figuras de una noche redonda.
Boca Juniors firmó una actuación consagratoria que lo viste con traje de candidato. Con solidez táctica y una diferencia de jerarquía abismal, el equipo conducido por el "Vasco" Arruabarrena resolvió el trámite en un tiempo y le sobró margen para regular cargas de cara al exigente calendario.
El planteo táctico del entrenador xeneize fue clave para adueñarse de la noche en Asunción. Con un esquema inteligente para ocupar la cancha a lo ancho, Santiago Ascacibar y Tomás Belmonte se adueñaron del eje del campo, acompañados por la disciplina de Gabriel Aranda por derecha y la picardía de Sebastián Villa por izquierda. Tras un inicio donde el rival apenas inquietó al arquero Montero, Boca tradujo su dominio en el marcador: Ascacibar capturó un rebote en el área para abrir la cuenta y Villa, tras un centro de Aranda, definió de primera para ampliar la ventaja y reencontrarse con el gol.
Con el resultado global totalmente a favor y la tranquilidad del juego colectivo —que logró suplir sin sobresaltos la ausencia de Leandro Paredes—, el cuerpo técnico aprovechó el segundo tiempo para refrescar al equipo. Con el ingreso de Alan Velasco y las rotaciones pensadas en la seguidilla de partidos, cayó el tercer gol tras una definición brillante de Miguel Merentiel, transformar el encuentro en una exhibición y darle minutos a los debuts de Enner Valencia y Jagger Herrera.
Finalmente, Velasco selló el cuarto tanto definitivo para decretar la goleada y confirmar el pase a los cuartos de final. Boca regresa a Buenos Aires repleto de confianza, habiendo dejado atrás viejas frustraciones internacionales y consolidando un funcionamiento colectivo que ilusiona de cara a lo que viene.
