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La emblemática firma sanrafaelina Bodegas Bianchi, con casi un siglo de trayectoria en el mercado, confirmó el inicio de un proceso de reestructuración financiera tras admitir su incapacidad para cumplir con el cronograma de pagos vigente. La noticia sacude a la industria mendocina y se suma a una preocupante serie de insolvencias en el sector.

La "tormenta perfecta" que afectó a un gigante
Desde la dirección de la bodega explican que el default no es un evento aislado, sino el resultado de factores macroeconómicos que erosionaron su rentabilidad:

Crisis de consumo interno: La caída vertical de la demanda doméstica, impulsada por la pérdida del poder adquisitivo, obligó a la empresa a enfrentar una acumulación de stock con menores ingresos.

Costos de producción al alza: El incremento desmedido en el precio de la uva y los insumos secos (botellas, corchos, etiquetas) presionó los márgenes operativos.

Frente externo adverso: Un tipo de cambio poco competitivo y la persistencia de retenciones dificultaron la colocación de vino en el exterior, perdiendo terreno frente a competidores internacionales.

El efecto dominó en Mendoza
El caso de Bianchi no es el único. En los últimos meses de 2025, otras firmas de renombre, como la operadora de Bodega Norton, debieron recurrir al concurso preventivo de acreedores. Esta tendencia expone una fragilidad sistémica en la cadena de valor, donde el retraso en los pagos afecta desde los grandes proveedores de insumos hasta los pequeños productores de uva.

Estrategia de supervivencia y mensaje al mercado
A pesar del cese de pagos, la compañía fue enfática en su voluntad de continuidad:

Negociación abierta: Se han iniciado mesas de diálogo con proveedores históricos y acreedores para establecer un nuevo esquema de pagos.

Operatividad garantizada: La empresa descartó el cese de sus actividades productivas, asegurando que el objetivo es proteger los puestos de trabajo y la calidad de sus líneas.

Preservación de marca: El directorio busca apelar a sus 98 años de historia como garantía de buena fe para alcanzar un acuerdo que evite la instancia judicial del concurso.

Casi 100 años de historia en juego
Fundada en 1928 por Valentín Bianchi, la bodega es un pilar de la identidad de San Rafael. Tras atravesar con éxito las modernizaciones de los 70 y la explosión del Malbec en los 90, la firma hoy se encuentra en su punto de inflexión más crítico bajo el mando de la cuarta generación familiar.

El desenlace de esta negociación será una señal clave para todo el sector vitivinícola, que observa con alarma cómo las marcas más resilientes de la Argentina sucumben ante la crisis de costos y la recesión del consumo.