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El ecosistema industrial argentino enfrenta uno de sus escenarios más complejos. Según el último balance de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad del sector sufrió una nueva contracción en diciembre, consolidando un año de retrocesos acumulados que sitúan a la producción en niveles críticos.


Un diciembre en rojo y un balance anual regresivo


La caída interanual de diciembre se ubicó en el 7,1%, mientras que la medición respecto a noviembre mostró una baja del 1,3%. Estos datos terminaron de configurar un 2025 con una contracción del 0,9%, una cifra preocupante considerando que el sector ya arrastraba un desplome superior al 12% durante el ciclo anterior.

Los datos clave del informe:

·Capacidad ociosa: Las fábricas están operando a apenas un 44% de su potencial, un piso que no se veía desde los meses de aislamiento estricto en 2020.

·Brecha productiva: El volumen de fabricación actual se encuentra 20 puntos por debajo de los picos históricos recientes.

El impacto de las importaciones y la caída del consumo

Desde la conducción de ADIMRA, encabezada por Elio Del Re, se identificaron dos factores determinantes que funcionan como una "tenaza" sobre la industria nacional:

1.Apertura comercial: Las importaciones de productos metalúrgicos crecieron por encima del 70% anual, desplazando a la producción local en un mercado interno ya debilitado.

2.Consumo interno: La retracción de la demanda local impide que las empresas puedan compensar los costos fijos, poniendo en riesgo la supervivencia de numerosas PyMEs.

Alarma por el empleo y la sostenibilidad de las PyMEs

Aunque el empleo mostró cierta estabilidad hacia el final del año, el balance anual arroja una pérdida del 2,5% de los puestos de trabajo en el sector. Del Re advirtió que el panorama es heterogéneo pero preocupante: mientras algunas compañías han iniciado procesos de despidos, otras han optado por esquemas de suspensiones para evitar cierres definitivos.

Ante este diagnóstico, la entidad industrial insiste en la necesidad urgente de una política industrial integral. El sector metalúrgico, considerado un pilar de la estructura productiva del país, advierte que sin medidas de fomento y protección frente a la asimetría externa, la desindustrialización podría profundizarse durante el primer semestre de 2026.