Imagen
La profunda recesión que afecta al sector manufacturero nacional se cobró una nueva víctima en la ciudad de San Francisco. Karikal, una empresa con seis décadas de historia líder en la fabricación de laminados y revestimientos, notificó formalmente el inicio de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la cartera laboral.


La medida impacta de lleno en la operatividad de sus dos plantas productivas y sumerge en la incertidumbre a decenas de familias que dependen de la firma para su sustento.

Del plan de expansión a la estrategia de supervivencia

El presente de la compañía representa un giro de 180 grados respecto a las proyecciones de finales del año pasado. Apenas tres meses atrás, Karikal proyectaba una inversión de $1.200 millones para expandirse hacia el mercado brasileño. Sin embargo, ese proyecto fue cancelado debido a la coyuntura local.

Según el comunicado oficial de la empresa, la situación actual se volvió "insostenible" debido a un combo de factores macroeconómicos:

El ingreso de productos importados que compiten con la producción local.

Una caída vertical en el consumo interno que afecta a sus principales clientes (industria del mueble y la construcción).

El incremento de los gastos operativos en un contexto de asfixia financiera.

Consecuencias inmediatas y marco legal

La dirección de la firma admitió dificultades severas para afrontar compromisos básicos, como el pago de vacaciones y salarios pendientes. El ingreso al PPC busca abrir una instancia de negociación con los gremios y el Estado para evitar el cierre definitivo, aunque este marco legal habilita la posibilidad de:

1.Esquemas de suspensiones rotativas.

2.Reducción de la jornada laboral.

3.Programas de retiros voluntarios.

Lo que viene: Negociaciones en el Ministerio de Trabajo

La próxima semana será clave para el futuro de las plantas ubicadas en el Parque Industrial y en el barrio La Milka. Durante las audiencias en el Ministerio de Trabajo, la empresa deberá acreditar sus balances y demostrar la gravedad de su situación financiera para justificar las medidas de ajuste.

Por el momento, la ley prohíbe a la compañía efectuar despidos masivos mientras dure la negociación, pero el clima entre los operarios es de máxima alerta ante un escenario de desindustrialización que parece no encontrar piso en la región.